Apéndice B – Todos los textos sobre el diezmo

Génesis 14:17-24

Génesis 28:18-22

Levítico 27:30-34

Números 18:20-32

Deuteronomio 12:4-7, 11-12, 17-21

Deuteronomio 14:22-29

Deuteronomio 26:12-15

1 Samuel 8:14-17

2 Crónicas 31:4-12

Nehemías 10:37-39

Nehemías 12:44

Nehemías 13:4-12

Amós 4:1-6

Malaquías 3:8-11

Mateo 23:23

Lucas 11:42

Lucas 18:11-14

Hebreos 7:1-10

 

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Apéndice A – Abecé del dador alegre

DIOS Y YO

Todo le pertenece a Dios; mi tiempo, mis posesiones y mi dinero
Soy hijo de Dios, comprado, redimido, y adoptado, por tanto soy heredero de Dios y coheredero con Cristo
En gratitud honro a Dios con mi tiempo, mis posesiones y mi dinero

DOY OFRENDAS A MI IGLESIA

Para ayudar a los necesitados
Para sostener los pastores
Para el avance del evangelio
Según he prosperado
Con regularidad y con alegría

NO

No doy por obligación, o para callar mi conciencia, ni buscando aprobación de otros
No hay ninguna condenación por la manera como ofrendo a mi iglesia
No diezmo, ni exijo a otros que lo hagan porque el diezmo no es para la iglesia

SI

Me intereso en la economía de mi iglesia, la apoyo, y espero una correcta administración
Pago impuestos al gobierno, porque son servidores nuestros, y de Dios, y esto agrada a Dios

 

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17 – Tinaja y Vasija

Hace dos semanas empecé a escribir esta monografía, y a los pocos minutos me enfrenté a la solicitud del software de textos “Guardar como:”. Ese día estaba conmovido por una historia ajena a este proyecto, la historia del profeta Elías y la viuda de Sarepta; y de allí tomé los nombres de los recipientes que contenían la harina y el aceite que no se acababan, la tinaja y la vasija; lo tomé como un nombre temporal, pensando que seguramente lo cambiaría más adelante por uno más apropiado al tema de las ofrendas y diezmos.

Mientras escribía fui masticando alternativas de nombres, como Vino Nuevo que me permitiría escribir más libros bajo ese mismo título, tratando diferentes temas que creo que la iglesia del siglo XXI incorrectamente trae del antiguo pacto. También consideré Odre viejo o Vestido viejo. También debido a que se mencionó más de una vez el tema de las viudas, consideré un nombre que lo contenga.

Finalmente llegó hoy el día de poner el nombre definitivo. He sido sorprendido por un elemento en la historia de Elías y la viuda de Sarepta que no había considerado antes, y que me ha hecho decidirme a conservar este nombre.

El profeta Elías iniciaba su ministerio, había estado escondido en el arroyo de Querit sustentado por cuervos que le traían pan y carne. La sequía era muy dura esos años, al punto que ni rocío había. El arroyo del que Elías bebía agua se secó, y Dios le dijo que vaya a Sarepta y se encuentre allí con la viuda.

Esta mujer estaba desesperada, la sequía y pobreza le habían llevado al punto que estaba preparándose para morir, ella y su hijo; fue cuando Elías la encontró y le pidió agua para beber; ella sin argumentar se dispuso a hacerlo, pero de inmediato Elías le pidió también pan, ¿tenemos aquí a un profeta devorador de casas de viudas?; fue cuando ella no pudo contenerse más y reveló al profeta que solo tenía un puñado de harina y un poco de aceite; y que solo había estado buscando un par de leños para preparar un poco de pan para ella y su hijo, y luego dejarse morir.

Elías le dijo –y esta fue la parte que inicialmente me había impactado hace dos semanas- que antes de preparar el pan para ella y su hijo, le prepare comida para él. Ya esto sonaba osado, ¡pero Elías fue más allá!, no quería pan simple, sino una pequeña torta preparada de una manera especial. Inmediatamente luego le declaró la palabra de Dios: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.

Y fue así. Puede leer la historia en 1ra de Reyes capítulo 17. La historia se completa con el episodio de la enfermedad y muerte del hijo de la viuda; esta increpó al profeta; y el profeta increpó a Dios, pidiéndole por la resurrección del niño, y Dios se lo concedió. Para la viuda eso fue la garantía de que Elías era un verdadero profeta de Dios.

Los elementos de esta historia no me satisfacían para que el nombre de “Tinaja y Vasija” se quedara como el título definitivo. La obediencia de la viuda y la fe del profeta no encajaban en el bosquejo de esta monografía; hasta que hace unos momentos caí en cuenta de algo.

Los profetas no fueron compensados por el sistema tributario

A lo largo de los aproximadamente 1500 años que Israel vivió bajo la ley del antiguo pacto, y antes que Jesús estableciera con su muerte el Nuevo Pacto, Dios habló a su pueblo por medio de profetas. Y estos profetas no eran de la tribu de Leví, es decir no eran ni levitas ni sacerdotes. No vivían del sistema tributario religioso de la ley dada a Moisés.

¡Estos profetas eran la voz de Dios, y no recibían nada del diezmo!, vivían realmente por la fe. De modo que la fe en la historia con la viuda de Sarepta, no era un elemento solitario en el carácter de Elías; él y todos los profetas eran hombres de fe, llamados por Dios para ser sus voceros, pero Dios mismo no los consideró dentro del sistema tributario para su sustento.

¿Cómo era posible que Dios haya establecido un sistema completo de administración para su pueblo y no haya considerado dentro de él a sus profetas? Una lista completa de profetas incluye a los patriarcas desde Abraham, hasta Malaquías, otros también incluyen a Jesús el Hijo de Dios. De todos ellos solo Samuel y Moisés estuvieron dentro del sistema tributario como beneficiarios de los diezmos.

Esto reafirma lo aprendido en el estudio, que los diezmos de la Ley fueron establecidos como un tributo para sostener a la nación de Israel, puesto que los levitas eran funcionarios que hacían todo tipo de labores que incluían guardia, música, logística, tesorería, cocina; servicios religioso, militar y judicial, etc. Solo el diezmo del diezmo (1%) era para los sacerdotes. Y nada para los profetas.

Los profetas, como Elías, eran sostenidos directamente por Dios, mire la similitud con los setenta enviados por Jesús, en Lucas 10:1-11:

Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos.

No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa.

En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. Mas en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, saliendo por sus calles, decid: Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros.

O cuando envió a los doce, en Mateo 10:7-10:

Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento.

Bien escribió el autor de Hebreos respecto de los profetas, que ellos no recibieron lo prometido en este mundo, pero se sostuvieron viendo al invisible. En Hebreos 11 “…por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. … Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros…”, ¡qué tremendo testimonio de esos hombres! ¡cuánto disfrutamos ahora nosotros debido a su fe no premiada!.


Mas allá de las diversas reacciones que pudiera causar este libro, la cuestión de fondo es si estamos dispuestos a creer la palabra de Dios, pues como creyentes, dentro o fuera del ministerio de la palabra, sin fe es imposible agradar a Dios. Por la obra de Cristo en la cruz, vivimos ahora bajo un Nuevo Pacto, andemos en su novedad y libertad, y no nos sometamos a las imperfecciones del antiguo.

Lucas 6:38

Dad, y se os dará;
medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo;
porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

 

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16 – Preguntas frecuentes

¿Puedo contar como parte de mi ofrenda si directamente ayudo a un necesitado?

No es función primaria de la iglesia ser administradora de las ofrendas de los creyentes.

Usted ofrenda voluntariamente a su iglesia porque considera que correctamente administrarán el dinero; de esta manera usted puede estar ayudando indirectamente a otros, sin conocer personalmente a la persona ayudada, ni a su necesidad específica; también podría ser esa una manera incorrecta de mantener tranquila su conciencia sin tener que ocuparse directamente de los necesitados.

Si usted conoce de alguna necesidad y cree que es mejor satisfacerla inmediatamente con su dinero de manera directa, hágalo.

Sin embargo, creo que en cuanto al sustento de los ministros, es mejor que su ofrenda sea canalizada a través de la administración de la iglesia. Si usted se hace miembro de una iglesia debe conocer sus deberes con ella, y casi todas las iglesias sustentan a su pastor en base al dinero de los creyentes, llámese diezmo u ofrenda. De manera que usted debe ser responsable con el sustento económico de su pastor a través de su ofrenda.

¿Contar? Nadie le obliga a llevar la cuenta de sus ofrendas, creo que su actitud debe ser parecida a “que tu izquierda no sepa lo que hace tu derecha”¹; pero si en las obligaciones hacia su iglesia está que registre lo que usted deposita como ofrenda; entonces lo que haya dado directamente a un necesitado solo quedará entre usted y Dios, no lo podrá registrar como un ingreso a la administración de la iglesia.

A mí me funciona bien el diezmo, ¿hay algún problema que diezme el 10%?

No hay ningún problema, si usted lo hace con alegría, y cree que de esa manera es generoso, continúe haciéndolo. La única cuestión es ¿es usted prosperado de la misma manera siempre?, es decir, si usted es prosperado algunas veces más que otras, entonces dar el 10% de sus ingresos no cumple con la recomendación “…según haya prosperado…”.

Lo que se considera incorrecto, de acuerdo al Concilio de Jerusalén y la instrucción de Pablo, es que se enseñe que el diezmo es una obligación del creyente del Nuevo Pacto.

En el extremo, en algunas iglesias el diezmo es reclamado de manera compulsiva, y controlado de manera coercitiva, es decir que si no se cumple hay sanciones que llegan hasta la pérdida de la membresía.

La ofrenda que Pablo solicitó a las iglesias era para los santos en Jerusalén, ¿no son los santos los pastores?

No, los santos son todos los creyentes. Lea Efesios 2:19; Filipenses 1:1.

He escuchado algunos pastores que tratan de demostrar que ellos son los representantes de Dios, y por lo tanto los receptores de ofrendas y diezmos. En el Nuevo Pacto, Cristo abrió a través de su sangre el camino hacia el Padre. Él es el único mediador entre Dios y los hombres. En ese sentido, todos los creyentes tenemos igual acceso al Padre, en el nombre de Cristo; y los pastores no son una categoría especial o superior de creyentes. Cristo es el sumo sacerdote que una vez para siempre se sacrificó por nosotros, y ahora cada uno de nosotros es un sacerdote, y podemos –sin necesidad de nadie más- presentarnos confiadamente ante el Padre.

¿El silencio de los apóstoles Pablo, Santiago, Pedro y Juan, en sus cartas, sobre el diezmo, no implica que daban por hecho que debía continuar?

En el capítulo «Las responsabilidades de los gentiles con respecto a la Ley» se explica porqué el diezmo de la Ley no se aplicó a los creyentes gentiles; sin embargo hay muchos pastores y creyentes que creen que algunas de las ordenanzas de la ley aún deben cumplirse, entre ellos el diezmo. Si esto fuera así, debería seguirse cumpliendo de acuerdo a lo reglamentado en la Ley, es decir, de la cosecha y del ganado, y debe ser entregado a los levitas. No solo no hay ninguna instrucción que el diezmo debía ser derivado de los levitas a los apóstoles o pastores, sino tampoco no hay ningún indicio que deba ser así. En el caso de los creyentes judíos, ellos siguieron haciéndolo hasta el año 70, cuando se perdió el registro levita. En el caso de los creyentes gentiles, nunca lo hicieron hasta el siglo VI cuando la iglesia católica empezó a observarlo.

Podrá escuchar a algunos expositores argumentando que la iglesia es el nuevo alfolí, o que los pastores son los nuevos sacerdotes. Mi opinión, desarrollada en el capítulo anterior es que así como los judíos diezmaban a los levitas, los creyentes gentiles -de acuerdo a la instrucción de Pablo en Romanos 13- debemos pagar nuestros impuestos a las autoridades civiles por Dios establecidas.

Soy un pastor, ¿cuánto le debo enseñar a un creyente próspero que ofrende?

Primero habría que anotar que esta respuesta es para enseñar a un creyente próspero, porque si el creyente está necesitado, o arrastra una deuda que no está siendo satisfecha en el corto plazo, se le debe enseñar que no está obligado a dar, y además el pastor debería trabajar con los diáconos en ayudar a estas personas en su necesidad e instruirlas para salir de esa situación.

Ahora, al creyente próspero bíblicamente no podríamos instruirle más allá de “según hayas prosperado”, “como ha dispuesto tu corazón”, “generosamente”, “no por obligación”, “con alegría” y sin buscar el aplauso. Pero la pregunta plantea un problema práctico; supongamos un creyente que tuvo esta semana ingresos por 1000 y gastos por 700, es decir que fue prosperado en 300, lo cual significa una semana extraordinaria para él, porque generalmente su utilidad no sobrepasaba 100. ¿Cuánto debe dar?

Hay varias preguntas a considerar ¿cuáles son los retos? ¿cuáles las necesidades extraordinarias de algunos hermanos en mi iglesia o comunidad? ¿o más allá de ella?, ¿hay algún reto para la extensión del evangelio? ¿está la economía de mi pastor o pastores pasando aprietos? ¿cómo está mi economía en relación a la economía de mi pastor o pastores?

Responder a estas preguntas es importante, responder de acuerdo a la magnitud de las necesidades o retos. Por ejemplo si la necesidad es apremiante en varias de las áreas mencionadas, el creyente, alegremente podría verse motivado a dar los 300.

Y si no existiera ninguna necesidad extraordinaria, entonces el creyente debe pensar en las necesidades periódicas o gastos fijos que la administración de la iglesia tiene, y podría dar 100 lo cual podría tomarse como un “diezmo” de su ingreso; pero más allá de esto, hay que ser cuidadoso, porque debemos considerar que la iglesia no debería acumular dinero innecesariamente, no es instruido así en la Biblia, y también lo considero un peligro.

¿Peligro?, si la iglesia acumula dinero, sus líderes buscarán en qué gastarlo o invertirlo, es una tentación muy grande, averigüe lo que pasó este año 2014 a David (Paul) Yonggi Cho, pastor de la iglesia más grande del mundo, declarado culpable de malgastar 12 millones de dólares de su iglesia; o lo que pasó hace 20 años con la fundación “New Era Philanthropy”, nada más que otro esquema Ponzi, donde decenas de iglesias y pastores perdieron millones de dólares. Si usted cree que su iglesia está acumulando dinero sin un propósito, actúe de inmediato, no espere que el lazo del diablo atrape a sus líderes.


¹ Mateo 6:3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha.

 

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15 – Conclusiones y Mitos

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Este cuadro nos muestra comparativamente las conclusiones de nuestro estudio. ¿Cree usted que se puede tomar un poco de aquí y otro poco de allá para establecer una práctica correcta en su iglesia?

Preguntas para los diezmadores

Para los que imitan el diezmo de Abram

¿De cuál guerra obtuvo usted el botín del cual diezma? ¿Ha entregado usted el resto del botín al rey de Sodoma, o al dueño original aun siendo este un pecador en gran manera?

¿En qué momento se realizó, o dónde está el soporte bíblico que explique, la transferencia de poder o título, de Melquisedec al tesorero de su iglesia, para que éste sea el receptor del diezmo?

¿Por qué imita usted el diezmo de Abram, y no imita otras costumbres de él, por ejemplo la circuncisión? Jesús y Pablo fueron circuncidados, y Pablo circuncidó a Timoteo, ¿no es esto más evidencia que el diezmo de Abram?

Para los que imitan el diezmo de la Ley

¿Cada tercer año has sentado en tu mesa al levita, a la viuda, al huérfano y al extranjero, y has comido juntamente con ellos tu diezmo?

¿En qué momento se realizó, o dónde está el soporte bíblico que explique, la transferencia de poder o título, de los levitas al tesorero de su iglesia, para que éste sea el receptor del diezmo? ¿Sabe que el título de levita es hereditario, que ni aun israelitas de otras tribus podían tomarlo?

¿Por qué solo cumple usted con el diezmo de la Ley y no con todas las otras leyes dadas juntamente con esa?

Un poco de historia

La iglesia católica instituyó la práctica del diezmo a partir del Concilio de Macon, Francia en el año 585 D.C. como una obligación, bajo pena de excomunión. En la realidad, y a pesar de que varios concilios posteriores lo han ratificado, mayormente ha sido letra muerta, es decir que casi nadie lo practicaba, y nadie era excomulgado por eso. En algunos países, como España, por un acuerdo entre la iglesia y la monarquía, la iglesia colectaba el 10% lo cual ya incluía el impuesto a la monarquía, luego de colectado era entregado lo correspondiente al rey de España.

En las iglesias evangélicas se empezó a practicar el diezmo durante el siglo XIX; además varias iglesias imitaron esta costumbre del Adventismo que durante el siglo XX tenía un crecimiento sostenido.

La nueva maldición

Como gentiles, tenemos ahora que pagar a la administración tributaria de nuestro país; no necesitamos de fe para hacerlo, pues es obligatorio. Romanos 13:1-7:

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.

Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

Pagamos los impuestos por sometimiento y por causa de la conciencia; los servidores públicos de nuestra nación nos sirven a nosotros, pero también sirven a Dios, nos guste o no.

Recuerde que cuando estudiamos las ofrendas en el Nuevo Pacto, en la primera parte, no encontramos ninguna maldición o castigo por no ofrendar, o por ofrendar escasamente, nada parecido a la maldición del profeta Malaquías en contra de los sacerdotes, levitas y toda la nación de Israel; sin embargo aquí, en el Nuevo Pacto, encontramos que si no pagamos el tributo o impuesto a nuestras autoridades estamos resistiendo a Dios, y acarreamos condenación.

Luego de haber hecho este estudio no encuentro un hilo entre el diezmo de Abram, el diezmo de Jacob y el diezmo de la Ley; tampoco encuentro un hilo entre el diezmo de la Ley y la ofrenda del Nuevo Pacto; pero sí encuentro un hilo entre el diezmo de la Ley y el tributo a las autoridades civiles.

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Mitos sobre el diezmo en las iglesias de hoy

Mito: Se debe diezmar sobre el ingreso bruto

Este mito sugiere que no debemos calcular el diezmo luego de descontar los impuestos (ingreso neto), sino antes (ingreso bruto).

No hay sustento bíblico para decir que el diezmo de Abram o el diezmo de la Ley fueran sobre el ingreso bruto. Primero que ninguno de los dos diezmos fueron sobre ingresos; el de Abram fue sobre un botín de guerra, y el de la Ley fue solo sobre lo producido por la tierra.

Además, en el caso de Abram, primero los hombres que fueron a la guerra comieron de ese botín; y también se podría inferir que Abram dio a sus aliados su parte correspondiente antes de dar el diezmo (no se puede afirmar esto con certitud, pero tampoco lo contrario).

Por último en el caso del diezmo de la Ley, en sí mismo ese diezmo era el impuesto, porque servía para compensar a los levitas, quienes eran los servidores públicos. En la actualidad, nosotros ya pagamos un impuesto a nuestras autoridades a través del ente administrador de los tributos de nuestro país, que es por lo general superior a lo que los hijos de Israel pagaban con el diezmo.

En la actualidad muchas iglesias exigen diezmar sobre el ingreso bruto, lo cual se constituye en una medida discriminatoria en contra del creyente de clase económica baja, puesto que además de que de su ingreso bruto se les descuentan los impuestos y aportes obligatorios a instituciones del estado, también toma de allí para todos los demás gastos como movilidad, vivienda, etc., a diferencia de los ricos, que generalmente tienen empresas -excluidas del diezmo- y a estas se le cargan muchos de los gastos fijos como movilidad, vivienda, educación, etc., quedando su cheque libre de esas cargas. Si el pastor diezma de su sueldo, pero muchos de sus gastos como vivienda, movilidad, etc., son pagados directamente por la iglesia; entonces la disposición de que las empresas no diezman podría ser considerada inmoral si se exije al pobre diezmar sobre su ingreso bruto.

Lo correcto para el creyente es que ofrende generosamente según haya sido prosperado; y como hemos estudiado, la prosperidad no es lo mismo que el ingreso, sino lo mismo que ganancia, que es a final de cuentas la diferencia de los ingresos menos los egresos.

Mito: El diezmo del 10% es un punto de partida

El Nuevo Pacto es superior a la ley del Antiguo Pacto, todo el libro de Hebreos está escrito para concluir en esto. El modelo de dar para los creyentes del Nuevo Pacto es superior y diferente al modelo del diezmo de la Ley. Si usted revisa el cuadro anterior verificará esto, la superioridad es en calidad, no en cantidad; la comparación no es numérica.

Revisemos dos ejemplos, una viuda pobre y un próspero ganadero. En la ley del diezmo la viuda pobre no diezmaba nada, en el Nuevo Pacto tampoco; por tanto el 10% no es su punto de partida.

El próspero ganadero en el diezmo de la Ley entregaba el décimo de las vacas y ovejas nacidas en ese año; en el Nuevo Pacto, entrega dinero en proporción a su ganancia y como en su corazón con alegría se lo proponga; no hay porcentaje, no hay límite superior e inferior; puede que el reto de los necesitados y del avance del evangelio de ese momento le mueva a vender algunas propiedades, y a entregar el dinero a la administración de su iglesia, y que eso supere con creces el 10% de su prosperidad de esa semana; como que puede que no sea así.

En el segundo capítulo de este libro vimos que debido a la gran hambre que vino sobre Judea, Pablo empezó a colectar ofrendas, ¿dónde? ¿acaso en Judea? ¡No!, Pablo no esperaba que los creyentes en Judea con la difícil situación que estaban pasando dieran ofrendas; él solicitó las ofrendas a los creyentes de otras regiones. A veces es la voluntad de Dios que, aunque por mucho tiempo hayas sido un fiel dador, te humilles y recibas la ofrenda de tus hermanos. Recuerda lo que dijo Pablo a los Corintios cuando les solicitó la ofrenda para los de Judea: “Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez, sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad, como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos”. Es decir que si en el futuro los de Corinto pasaran necesidad, entonces los de Judea les enviarían ofrenda.

Mito: Si no se enseña el diezmo, los ingresos de la iglesia disminuirán

Por cierto, no ignoramos que las mega-iglesias enseñan el diezmo, por ejemplo las tres más grandes de EEUU, Lakewood Church en Houston, Texas, con asistencia de 43 mil semanal; LifeChurch en Edmond, Oklahoma, con asistencia de 26 mil semanal; y Fellowship Church en Grapevine, Texas, con asistencia de 24 mil semanal; todas ellas enseñan a sus miembros a diezmar.

Primero, ¿es la riqueza uno de los objetivos de la iglesia?, no olviden que cuando Pedro y Juan, en Hechos capítulo 3, encontraron al cojo, le dijeron: “No tengo plata ni oro”, ¡los apóstoles no tenían dinero!, ni ellos ni la iglesia; recuerde que los apóstoles recibieron ofrendas, ¡pero no para acumularlas o comprar edificios!, sino para repartirlas entre los necesitados. “¡Pero lo que tengo te doy!”, ¿qué le dieron? ¡El poder de Dios! No estoy diciendo que las mega-iglesias no tengan el poder de Dios, pero este episodio de Pedro, Juan y el cojo, nos enseña que no podemos medir –o comparar- el poder de Dios por el poder económico.

¿Era la primera iglesia una mega-iglesia? ¡Por supuesto! Recuerde que en el capítulo uno estimamos que llegaron a ser 2 millones; y solo recogían ofrendas para los necesitados.

Probablemente si Jesús viviera en este tiempo, condenaría la ostentación de los tremendos negocios que se hacen llamar iglesias, y usan la fe y la ingenuidad de sus miembros para beneficio propio; su indignación sobrepasaría la que le provocaron los escribas, fariseos, y los mercaderes del templo. Los apóstoles del primer siglo no tenían riqueza y vivieron una vida sufrida, vea el apéndice sobre como terminaron sus vidas.

Segundo, ¿cree usted que si los creyentes de su iglesia andan en la verdad y libertad serán prosperados?

Las estadísticas en EEUU muestran que menos del 25% de los creyentes miembros de iglesias diezman, y que de esos diezmadores solo la sexta parte es fiel y regular en sus diezmos. El total diezmado solo fue el 2.38% de sus ingresos en el 2009. El cuadro se completa al conocer que este porcentaje está en decrecimiento por 40 años consecutivos. Ver que los maestros del diezmo se han incrementado grandemente, y al mismo tiempo conocer estas decrecientes estadísticas, me hace concluir que muchos de los creyentes hoy están llenos de frustración y culpabilidad.

La iglesia católica ha emprendido estos últimos meses un movimiento para re-enseñar a sus fieles a diezmar, y admite que sólo un 10% de ellos lo hace.

Si en su iglesia se enseña y practica el diezmo ¿cree que los creyentes lo hacen generosamente? ¿Cree usted que si los creyentes aprenden a practicar la ofrenda del Nuevo Pacto no serán más generosos que antes?

El dar por obligación es una barrera para nuevos creyentes, ¿no cree usted que para un nuevo creyente le será más fácil integrarse a una comunidad que da alegremente y contagiarse de ese espíritu?, y como resultado de esto, ¿no cree usted que el número de creyentes en su iglesia crecería?

Tercero, matemáticas. Multiplique mayor prosperidad por mayor generosidad por mayor número de creyentes, la posibilidad de que el ingreso de una iglesia aumente es grande, pero recuerde, no es misión de la iglesia acumular bienes ni dinero.

Mito: Diezmar es una cuestión de fe

Frecuentemente pastores que enseñan a diezmar repiten “No diezmar es una excusa porque tienes temor de que no te va a alcanzar, te falta la fe”; el mismo cuestionamiento se puede hacer a los mismos pastores “Usted enseña a diezmar porque tiene temor de que no le va a alcanzar, le falta la fe”.

La estabilidad del presupuesto de una iglesia, y por consiguiente la estabilidad económica de sus pastores, se han hecho dependientes de los diezmos, debido a que el ingreso de un creyente mantiene cierta estabilidad en el tiempo, y de la misma manera sus diezmos. Viviendo bajo ese modelo, no se requiere de fe, ya se sabe cuánto ingresará por el resto del año. Podría requerir un paso de fe aceptar un cambio a un sistema no basado en los diezmos.

Fe se necesita para tener una familia y proveer para ella, el no hacerlo es negar la fe; eso le enseñó Pablo a su discípulo en 1ra Timoteo 5:7-8 cuando le instruía sobre la administración de las ofrendas de ayuda para los necesitados: “Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles; porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”. No hay ningun pasaje bíblico que amedrente a través de cuestionar su fe, para enseñar a los creyentes del Nuevo Pacto a diezmar.

Palabras para mis amigos ancianos y pastores

Probablemente no estés de acuerdo con las conclusiones de este estudio.

Si, por el contrario, crees que son correctas, pero en tu iglesia se enseña el diezmo y estimas muy difícil que esto cambie, al punto que no crees que puedas intentarlo o sugerirlo; el camino correcto es la oración.

Gálatas 5:1-12 (Nueva versión internacional)

Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud. Escuchen bien: yo, Pablo, les digo que si se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada. De nuevo declaro que todo el que se hace circuncidar está obligado a practicar toda la ley. Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la ley, han roto con Cristo; han caído de la gracia. Nosotros, en cambio, por obra del Espíritu y mediante la fe, aguardamos con ansias la justicia que es nuestra esperanza. En Cristo Jesús de nada vale estar o no estar circuncidados; lo que vale es la fe que actúa mediante el amor.

Ustedes estaban corriendo bien. ¿Quién los estorbó para que dejaran de obedecer a la verdad? Tal instigación no puede venir de Dios, que es quien los ha llamado.

«Un poco de levadura fermenta toda la masa.» Yo por mi parte confío en el Señor que ustedes no pensarán de otra manera. El que los está perturbando será castigado, sea quien sea. Hermanos, si es verdad que yo todavía predico la circuncisión, ¿por qué se me sigue persiguiendo? Si tal fuera mi predicación, la cruz no ofendería tanto. ¡Ojalá que esos instigadores acabaran por mutilarse del todo!

Dos semanas luego de terminar de redactar este estudio generosamente recibí un estudio que mi padre -pastor por 50 años- escribió en 1986, copio aquí algunos de sus párrafos:

Con bastante frecuencia se oye decir a la gente que las iglesias son como empresas comerciales, que bajo el pretexto de hacer obras benévolas y la evangelización del mundo, hacen mercadería en el nombre de Dios. A los pastores y misioneros se los mira como astutos vendedores de un producto, que lleva la etiqueta de «religión».

Se supone que las iglesias son centros para ocuparse exclusivamente en asuntos espirituales, pero la mayor preocupación saltante de sus dirigentes es por las ofrendas y los diezmos.

Tales líderes no pueden en ningún momento dejar de hablar, exhortar y hasta amenazar a la congregación para que den sus ofrendas y diezmos.

Si el celo por la Casa de Dios consumió al Señor en aquel tiempo de la ley mosaica al ver que el templo se había convertido en “casa de comercio” y “cueva de ladrones” (Mat. 21:13), ¿cuánto más se enojaría ahora ante la triste situación a que se ha llegado en las iglesias?

El apóstol Pedro dijo que entre el pueblo de Dios, esto es en la iglesia, habrá falsos maestros que harían mercadería con palabras fingidas, 2 Ped.2:1-3. Esta profecía se está cumpliendo en estos días, ya que en todas las iglesias se da mucho más énfasis al dinero que al desarrollo espiritual y salvación del pecador. A veces se aprovecha la candidez del oyente para sacar dinero públicamente en nombre de Dios. Esto se ve en las campañas evangelísticas, donde se prepara psicológicamente al público para que de su dinero. Estos líderes han tomado la piedad como fuente de ganancia (1 Tim.6:5).

La inclinación a la denuncia es mayor en su panfleto que en mi estudio; él toma “el decir de la gente” -que ya por ese entonces se mostraba crítica hacia algunos predicadores- como elemento para cuestionar y llamar a la reflexión a los líderes evangélicos. Un tono más alto encuentro en la denuncia de Manuel González Prada contra los religiosos de su época (1900), en su obra “Presbiterianas” de la cual copio algunos versos de su Prólogo: “A los clérigos”:

Dicen que amáis por instinto
Más que la unción el ungüento
Más raciones que oraciones,
Más el oro que el oremus.

Dicen que, a fuerza de pases,
Magnetizáis al enfermo
Para coger donaciones
Y trabucar testamentos;

Que entre los «ego te absolvo»
Y otros latinajos hueros,
Dais las llaves de la gloria
A quien da las dinero;

Que en el arte de la saca
Sobrepasáis al galeno,
Pues él no lleva su industria
Más allá del cementerio;

Mientras vosotros, medrando
Con bautismo y con entierro,
Sois las polillas del vivo
Y los microbios del muerto.

Engordáis de pura gorra,
Tenéis de propio lo ageno, (sic)
Y echando al mundo la garra,
Nos deslumbráis con el cielo.

Pero ninguno de los tres anteriores (me incluyo), se compara al tono elevado de Jesús contra los escribas y fariseos (parafraseado):

Los religiosos se sientan en el púlpito de Moisés; hagan lo que dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican. Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas.

Todo lo hacen para ser vistos.

¡Hipócritas! ¡Tumbas adornadas!, por fuera bellos, pero por dentro ¡descompuestos y putrefactos!

¡Arrastrados! ¿Cómo escaparán del infierno? Les enviaré profetas, sabios y maestros, pero ustedes los golpearán, perseguirán y matarán.

¡Hipócritas! Hacéis lo imposible por ganar un discípulo, y luego le hacéis doblemente merecedor del infierno que vosotros.

¡Necios y ciegos!

¡Diezmáis lo ridículo y dejáis de hacer lo importante!

¡Coláis el mosquito y tragáis el camello!

¿Nos llaman a la reflexión estas denuncias?

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14 – El principio de dar

Parte IV – Conclusiones para la iglesia de hoy

14 – El principio de dar

Viejo Pacto: Somos esclavos: Todo es tuyo. Nada es nuestro

2da Crónicas 29:10-16

Asimismo se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo. Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura. Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo.

Si basamos nuestro principio de dar en el Viejo Pacto, entonces estamos devolviendo a Dios de lo que Él nos dio, pues somos esclavos. El diezmo y las ofrendas de la Ley contienen este propósito.

Nuevo Pacto: Somos hijos y herederos: Todo es tuyo. Todo es nuestro

Pablo usa la alegoría de un niño para indicar que la ley fue temporal, y mientras operaba la ley, el niño era como un esclavo a la ley; pero con el Nuevo Pacto, el trato de esclavo se acabó, y ahora somos hijos adoptados con todos los derechos, entre ellos la herencia de Dios por medio de Cristo; de manera que ya no solo decimos “Tuyas son todas las cosas”, sino “gracias Padre, porque todas las cosas son nuestras”. Véalo en Gálatas 4:1-7:

Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

¡Ya no eres esclavo! ¡eres hijo! ¡deja esa mentalidad de esclavo! ¡eres heredero de Dios y coheredero con Cristo!, es lo que le dice Pablo a los Romanos en Romanos 8:15-17:

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

En el Nuevo Pacto, los creyentes ya no tenemos que devolver a Dios nada, somos sus hijos, lo que Él nos da es de Él, pero también es nuestro; ¡No suena muy espiritual!, tal vez “Nada es nuestro” suena mejor, pero no es la verdad.

Pablo hablando a los Colosenses con respecto a las inútiles ordenanzas del viejo pacto, sobre todo las que prohíben cosas dice en Colosenses 2:18-23:

Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.

Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.

El saber que en Cristo tenemos todo, nos debe estimular a dar para los necesitados y para el avance de la obra, pues de gracia recibimos y de gracia damos; ese es el verdadero motor, ya no la devolución.

Comprados, Redimidos, Adoptados

No estoy ignorando que hay pasajes en el Nuevo Testamento donde se dice que somos siervos o esclavos de Cristo. Pablo se declaró siervo de Jesucristo; pero esta fue una declaración gratuita y voluntaria de parte de Pablo, mas no un requerimiento de Dios; es decir Dios adoptó a Pablo y le declaró hijo, en respuesta Pablo graciosamente se somete a Cristo como su siervo; pero no anula eso el hecho de que Pablo es ahora un hijo heredero de Dios, y coheredero con Jesucristo.

Jesucristo nos compró con el precio de su sangre. ¿De quién nos compró? ¿A quién pagó el precio? ¿Para qué nos compró?, son preguntas que nos hacen revisar el significado de la muerte de Cristo.

Algunos creen que Cristo nos compró de Satanás, pues tal vez le pertenecíamos a él, o éramos sus esclavos; pero el mensaje completo de la escritura es que Dios es quien demanda desde el Génesis la muerte de un cordero sin mancha; y su sangre derramada paga el precio por nuestro pecado, esa figura se repite hasta Apocalipsis, cuando Jesús, el cordero inmolado, es el único digno de abrir los sellos. No era Satanás quien demandaba la muerte del cordero, y el derramamiento de la sangre, sino Dios; y ese sacrificio voluntario de Cristo compró nuestra redención, que en otras palabras es nuestra libertad, nuestro cambio de estatus, de esclavos a libres.

Cristo el Señor

Ahora tenemos el derecho de ser hijos de Dios, sin embargo para disfrutar ese derecho debemos rendir nuestra voluntad a Cristo, debemos someter nuestros deseos a Él. Debe haber una renuncia en el centro de nuestra voluntad; ahora el Señor, el amo de nuestras decisiones ya no seré mas yo, sino Él; tampoco será el dinero o las riquezas, sino Él. Esa decisión voluntaria de sumisión no solo convierte a Cristo en nuestro Señor, sino también a Dios en nuestro Padre, y a Cristo en nuestro hermano (Romanos 8:9); es una nueva relación que supera la de solo ser siervo diciéndole “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú” (Marcos 14:36); sino diciéndole ahora “¡Abba, Padre! ya no soy esclavo, sino hijo, y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gálatas 4:6-7).

Podríamos ver una supuesta contradicción en 1ra Corintios 7:21-23:

¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.

Si Pablo buscara afirmar en el verso 22 que el que antes era libre, ahora es esclavo de Cristo, está negando la redención de Cristo que funciona en el sentido contrario. La relación esclavitud-libertad de la que Pablo habla aquí, es la de que si uno es casado o soltero, o si es circunciso o incircunciso; y que si uno era libre de esos compromisos al convertirse al cristianismo, entonces tiene más tiempo para servir, y por lo tanto se esclaviza para Cristo; en cambio el casado o circunciso tiene que cumplir con ese compromiso, y por lo tanto ya no tiene toda la libertad para servir a Cristo. En este pasaje Pablo no está hablando de si uno es hijo o esclavo, sino si uno tiene un compromiso el cual puede cambiar al ser llamado por Cristo.

La mayordomía cristiana

Un concepto muy enseñado actualmente es la mayordomía, la responsabilidad al administrar algo que no es nuestro. Bajo ese concepto, Jesús relató la siguiente parábola en Lucas 12:40-48:

Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá. Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.

Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

Y también la parábola del hijo pródigo, en Lucas 15:11-32 (léalo en su Biblia); la primera parábola es sobre un mayordomo, y la segunda parábola sobre un hijo.

¿Ya notó la diferencia entre ser un mayordomo y ser un hijo? ¿No? Lea los dos pasajes de nuevo.

El mayordomo tiene que ser fiel a la perfección, porque si falla en algo recibirá azotes, pocos o muchos. En cambio, el hijo, así falle mucho, todo le es perdonado y en vez de azotes, en su nombre se hará fiesta.

¡No estoy diciendo que tiene usted licencia para malgastar! No me malentienda. Pero si usted es hijo, no tiene que portarse solo como mayordomo, ni vivir por temor, sino disfrutar de todas las cosas que el Padre nos da en abundancia. 1ra Timoteo 6:17 “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”.

¡Tampoco estoy diciendo que no debemos ser administradores responsables! Lo que pongo en cuestión aquí es que la idea de “nada es nuestro” se distribuye dentro del paquete de muchos de los maestros de la mayordomía, y no creo que es el enfoque correcto. Algunas veces estos conceptos de mayordomía son enseñados con el objetivo de establecer el diezmo como práctica.

Lo que sí estoy diciendo es que cuando te rindes ante Dios y vienes humillado, reconociendo tu pequeñez ante su grandeza, tu pecado ante su santidad, ¡Él no te cambia las cadenas! ¡Tampoco te pone un sello de esclavitud!. Recuerda esa imagen del padre esperando al hijo pródigo que llega a casa, ¡Él corre hacia ti con los brazos extendidos, y te recibe con un fuerte abrazo!, y si caes de rodillas ante Él, te levanta y ¡pone un anillo en tu dedo!, y ordena la mejor ropa para ti, y la mejor fiesta para que todos sepan que eres su Hijo, andabas extraviado, pero ahora has vuelto a casa. No vuelvas a ponerte las ataduras, no vuelvas a flagelar tu mente con la idea de que tu Padre celestial no te tratará como hijo, o que los jornaleros tendrán mejor atención; basta con eso.

¿Dios administra correctamente sus posesiones? ¡Por supuesto que sí!, entonces ¿Dios es un buen mayordomo?, si la pregunta solo implica si Dios es un buen o mal administrador, entonces la respuesta es sí, claro que es un buen mayordomo; pero la pregunta podría estar mal hecha pues presume que Dios es un mayordomo, pero Dios no es un mayordomo, es el dueño de todo, entonces ¿Dios es un buen mayordomo? ¡No! ¡Dios es el dueño!

¿Administra usted correctamente lo que Dios le da? ¿Es usted un buen hijo?

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13 – Conclusiones y Preguntas Frecuentes sobre el Diezmo antes de la Ley

Conclusiones sobre el diezmo de Abram

• Es voluntario.
• No hay instrucción sobre él.
• Es realizado por Abram.
• No se indica el motivo.
• Consiste en animales y bienes.
• Es el décimo del botín recuperado
• Es único.
• El destinatario es Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios altísimo.
• El resto del diezmo fue para el rey de Sodoma, Abram no se quedó con nada.

Hasta este punto, el Abecé del dador alegre contiene:

DOY OFRENDAS A MI IGLESIA

Para ayudar a los necesitados
Para sostener los pastores
Para el avance del evangelio
Según he prosperado
Con regularidad y con alegría

NO

No doy por obligación, o para callar mi conciencia, ni buscando aprobación de otros
No diezmo, ni exijo a otros que lo hagan porque el diezmo no es para la iglesia

SI

Pago impuestos al gobierno, porque son servidores nuestros, y de Dios, y esto agrada a Dios

Preguntas frecuentes

Jesús en Mateo 23:23, ¿no avaló que se continúe con la práctica del diezmo?

Ese versículo fue tratado en el capítulo nueve “La ofrenda de la viuda”, y luego en las preguntas frecuentes del capítulo diez. Jesús indirectamente está avalando la práctica del diezmo de la Ley, pero no el diezmo de Abram, dice “…diezmáis…de la ley…”. No hay ningún pasaje en la Biblia –incluido este- que instruya a practicar el diezmo de Abram.

¿Cuántas veces dio Jacob el diezmo?

La Biblia no registra que Jacob haya dado alguna vez el diezmo.

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12 – El diezmo de Jacob

Génesis 28:19-22

Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero. E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

Este pasaje nos relata la promesa que Jacob, nieto de Abraham, hizo a Dios luego de un encuentro con Él. Hay que recordar que debido al episodio de la primogenitura, y el robo de la bendición, Esaú quería matar a Jacob; por lo tanto Jacob y Rebeca -su madre- convinieron en que Jacob fuera a la tierra de Betuel¹, para evitar que Esaú le matara. Es en este camino que tuvo el encuentro con Dios en Bet-el, y allí hizo la promesa de darle el diezmo; el hebreo original hace entender que no se trata de un voto a ser cumplido una sola vez, sino a lo largo del resto de su vida.

Note que la promesa de Jacob es condicionada a que Dios haga varias cosas.

• Le acompañe
• Le guarde en el viaje
• Le provea de comida y vestido
• Pueda volver luego a la casa de su padre en paz

Si Dios hace esas cosas, Jacob entonces tendrá como Dios a Jehová, y de todo lo que le diere, le apartará el diezmo. No fue una respuesta como la de su abuelo Abraham, o de su padre Isaac. Jacob es incrédulo y hace un voto que Dios no le había pedido, un voto que contiene una propuesta de transacción: Tú me bendices y yo te hago mi Dios y te doy el diezmo.

Dios no le había pedido el diezmo, y no tenemos idea como pensaba cumplir Jacob su promesa, tal vez pensaba quemar el diezmo en un altar, o encontrarse con Melquisedec como sucedió con su abuelo y darle el diezmo.

Dios no respondió a su voto o juramento, no le alabó ni condenó, pero si demostró su fidelidad a la promesa dada a Abraham e Isaac. Le acompañó y guardó en el viaje, y le proveyó de comida y vestido.

Votos innecesarios

Muchas veces cuando estamos en aprietos somos prontos para hacer promesas o votos al Señor, que Él no nos ha pedido. En Jueces capítulo 11, Jefté, lleno del Espíritu de Dios se preparaba para enfrentar a los enemigos de la nación de Israel, en esa circunstancia, tal vez pensando que una promesa a Dios le movería a su favor, hizo el siguiente voto en el versículo 30:

Si entregares a los amonitas en mis manos, cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto.

Dios no le había pedido nada, le había llenado de su Espíritu y le iba a dar la victoria, como que así fue. Jefté derrotó a los enemigos, y cuando regresaba a su casa, la primera persona en salir a recibirle fue su hija única. Jueces 11:35:

Y cuando él la vio, rompió sus vestidos, diciendo: ¡Ay, hija mía! en verdad me has abatido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme.

Jefté tuvo que sacrificar a su hija, cosa que Dios no le había pedido.

Regresando a la historia de Jacob, llegó a la tierra de Harán, en el capítulo 31 de Génesis se narra que estando en casa de Labán su suegro, participó de la conspiración de las hijas de Labán contra su padre, y huyó con ellas. Labán le persiguió, le alcanzó, y le hizo ver que tenía el derecho de quitarle la vida, pero por consejo de Dios no lo hizo, sino que hizo pacto con él.

Luego lleno de temor por encontrarse con su hermano Esaú, en el capítulo 32 tuvo un encuentro con Dios y nuevamente le pidió protección. Finalmente luchó con Dios y su nombre fue cambiado a Israel.

En el capítulo 33 el encuentro fue emotivo con su hermano, y –luego de veinte años- llegó sano y salvo a la tierra de Canaán donde se instaló con toda su familia.

A lo largo de esta historia, Jacob tuvo varios encuentros con Dios y en varios de ellos edificó altares para Él; pero no se menciona que haya cumplido su promesa de apartar diezmo o entregarlo a alguien; es probable que nunca lo haya hecho, recordemos que el significado de su nombre “el suplantador” estuvo muy de acuerdo con varias de sus acciones a lo largo de su vida. Además, su voto tenía como condición que le devuelva en paz a la casa de su padre, es decir que de antemano Jacob no pensaba cumplir con el voto durante los veinte años que pasó fuera de la casa paterna. A pesar de estas acciones, Dios siempre fue fiel a la promesa dada a su abuelo y preservada a través de su padre Isaac y de él mismo.

No se conoce de ninguno de los hijos de Jacob –las doce cabezas de las tribus de Israel- que haya practicado el diezmo; ni tampoco de ninguno de sus descendientes mientras fueron esclavos en Egipto por cuatrocientos treinta años; hasta –luego del Éxodo- que en el libro de Levítico, Dios le da a Moisés la ley.

Cuestionario – El diezmo de Jacob

¿En qué circunstancia hizo Jacob voto sobre el diezmo?

¿Había pedido Dios a Jacob que este le hiciera voto?

¿Cómo se manifestó la fidelidad de Dios en Jacob, prometida a su abuelo Abraham y a su padre Isaac?


¹ Betuel, padre de Labán, en tierra de Harán, Génesis 27:43; 28:2, 5

 

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11 – El diezmo de Abram

Parte III – El diezmo antes de la Ley

11 – El diezmo de Abram

Este es otro pasaje tradicional sobre el diezmo. Génesis 14:17-20

Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey.

Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

La historia completa se inicia en el capítulo anterior (capítulo 13), Abram ya había recibido la promesa de Dios (capítulo 12), pero su nombre aún no había sido cambiado a Abraham (capítulo 17). Abram y Lot se establecen en Canaán; ambos eran muy ricos en ganado y en posesiones. Debido a los frecuentes conflictos entre los pastores de ganado de Abram y de Lot, decidieron separarse. Lot escogió la parte que a la vista era más atractiva, la llanura del Jordán donde estaban Sodoma y Gomorra, y Abram fue hacia el otro lado.

Por este tiempo Abram y Lot ya conocían la maldad de los habitantes de Sodoma, quienes son descritos como pecadores contra Jehová en gran manera (Génesis 13:13).

Luego hubo una guerra entre dos grupos de reyes, entre los derrotados estaba el rey de Sodoma, y como resultado, sus bienes, ganado y habitantes fueron tomados como botín de guerra, entre ellos Lot, su familia y su gente.

Pero escapó uno de los cautivos y dio aviso a Abram, quien de inmediato con unos aliados logró armar un ejército y salir tras de los que habían tomado cautivo a Lot.

Abram logró su objetivo, derrotó al enemigo y recobró todo el botín, que incluía el ganado, los bienes y las personas. En este momento es que sucede lo descrito en los versículos arriba. Salieron al encuentro de Abram dos reyes, el de Sodoma y el de Salem, llamado Melquisedec.

Melquisedec bendijo a Abram y a Dios, y Abram le dio el diezmo del botín recuperado (Hebreos 7:4); y luego de que su personal comió algo del botín, y repartió entre sus aliados lo que les correspondía, entregó todo lo demás del botín al rey de Sodoma, a pesar de que este le ofreció a Abram que se quedara con los bienes; Abram no aceptó la oferta, porque había hecho voto a Jehová, no consideraba nada de lo recuperado como suyo, y no quería que en el futuro se dijera que él fue enriquecido por el rey de Sodoma; por eso –finalmente- Abram no se quedó con nada.

Aunque no se dice que Abram dio el diezmo de manera voluntaria a Melquisedec, su posterior actitud con el rey de Sodoma así nos lo indica.

Le recomiendo leer completamente el capítulo 14 para que confirme lo que he explicado aquí.

Cuestiones al diezmo de Abram

Algunos estudiosos¹ explican que era costumbre pagana en la época de Abram que los vencedores en batalla dieran el diezmo del botín al sacerdote de su dios; común en los pueblos de Acadia, Asiria, Babilonia, Canaán, Egipto, Sumeria y Siria. Es probable que haya sido esta la motivación de Abram al dar el diezmo del botín a Melquisedec, porque de acuerdo a Génesis, esta fue la única vez que Abram participó en una batalla, y la única vez que se registra que diezmó.

Existe la probabilidad de que Abram dio el diezmo a Melquisedec por instrucción divina según Génesis 26:5, pero ese pasaje se puede referir a las instrucciones sí registradas que Dios dio a Abraham acerca de los sacrificios de animales, circuncisión, expulsión de Agar, sacrificio de Isaac, y no al diezmo del cual no hay registro de instrucción. Es más probable que lo haya hecho siguiendo la costumbre pagana. Además si Abram hubiera querido honrar a Dios probablemente hubiera sacrificado un animal, como Dios lo hizo en el Edén, Abel lo imitó, así mismo Noé, y hasta el mismo Abram en eventos anteriores.

El diezmo de Abram, tiene más parecido a la ofrenda de Caín. En Génesis 14:11 se describe en qué consistían los bienes que en botín habían llevado los vencedores: riqueza y provisiones. Por lo tanto no se parecía en nada al tipo de ofrenda agradable a Dios ofrecida por Abel: un cordero sacrificado, sino más bien a la ofrenda de Caín: provisiones, que pueden incluir al fruto de la tierra.

Hasta este momento de la historia bíblica Dios no había dado instrucción ninguna sobre ofrendas del fruto de la tierra, tampoco Dios le dio instrucción específica a Abram para que diera el diezmo del botín; si fuera así entonces de los animales recuperados en el botín hubiera tomado uno y lo hubiera sacrificado. La interrogante inmediata surge, ¿por qué sacrificar un animal de la tierra de Sodoma y Gomorra, no tendría que tener una expectativa superior para escoger un animal?, la misma pregunta se tendría que hacer respecto al diezmo que Abram hizo del botín, pues también vino de Sodoma y Gomorra.

La conclusión es inevitable, Abram usó de la costumbre pagana del diezmo sobre el botín de guerra. No hay instrucción anterior de parte de Dios que nos enseñe cómo y porqué hacerlo. Siglos después, en la Ley de Moisés, hay instrucciones sobre el botín de guerra, pero no se parecen a la de Abram, ni tampoco lo entregado era un 10 por ciento, sino un 1 por ciento para los levitas, y 0.1 por ciento para el sacerdote (Números 31). No hay otro evento anterior ni posterior en la vida de Abram que nos lleve a imitarlo.

Fue un evento único

Vemos en un hecho posterior, en Génesis 20:14-16

Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer. Y dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti; habita donde bien te parezca. Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para con todos; así fue vindicada.

En este evento Abraham recibe bienes y mil monedas de plata, y no se menciona que Abraham haya dado diezmo de lo que recibió; se podría argumentar que no tuvo la oportunidad de encontrarse con un sacerdote de Dios para hacerlo, sin embargo otro hecho narrado en la Biblia desacredita ese argumento; leamos en Génesis 12:5

Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

Este fue un evento anterior al encuentro con Melquisedec, por lo tanto Abram sí tuvo oportunidad de la riqueza adquirida en Harán, dar un diezmo a Melquisedec cuando se encontró con él, y no lo hizo. De manera que el diezmo de Abram a Melquisedec fue un evento único y del cual no hay instrucción.

Melquisedec en el libro de Hebreos

El autor del libro Hebreos menciona varias veces a Melquisedec en los capítulos 5, 6 y 7; es en este último capítulo, donde se habla más del orden sacerdotal de Melquisedec, y además se menciona el diezmo de Abram.

Hebreos 7:1-18

Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham.

Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.

Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible. Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec. Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.

Todo el libro de Hebreos es una comparación para establecer la superioridad del Nuevo Pacto sobre el Antiguo Pacto; en estos capítulos el autor se dedica a demostrar que el sacerdocio de Melquisedec era mayor que el sacerdocio de los levitas, así como también Melquisedec mismo era superior a Abram. El autor de Hebreos llega a establecer que:

• Melquisedec es superior a Abram. Esto debido a que el mayor bendice al menor, y que el menor diezma al mayor.
• Melquisedec es un tipo de Cristo. Dice que es semejante al Hijo de Dios; no tiene principio de días, ni fin de vida; permanece sacerdote para siempre; y se da testimonio de que vive.
• El sacerdocio de Melquisedec es superior al sacerdocio levítico. Esto debido a que en Abram diezmaron todos sus descendientes incluidos Leví y los levitas.
• El sacerdocio levítico no es perfecto. Debido a que hubo necesidad de otro sacerdote, Cristo Jesús según el orden de Melquisedec, y no según el orden de Aarón.
• La ley de Moisés ha sido reemplazada al cambiar el sacerdocio. No conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.
• El sacerdocio de Jesús es para siempre, según el orden de Melquisedec.
• La ley queda abrogada. Debido a su debilidad e ineficacia, y la introducción de una mejor esperanza.

En la historia en Génesis, y en esta explicación sobre Melquisedec en el libro de Hebreos, no se encuentra ninguna instrucción acerca del diezmo; se le menciona para sustentar el punto de la superioridad del orden de Melquisedec; pero no se da ninguna instrucción.

Es importante mencionar que en el Nuevo Pacto todos los creyentes somos sacerdotes, y Cristo Jesús es el sumo sacerdote. En su primera carta capítulo 2 versos 9 y 10, Pedro les dice a los creyentes:

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

En Apocalipsis 1:5-6, Juan dirigiéndose a las siete iglesias del Asia, dice:

Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Y en Apocalipsis 5:8-10 (Biblia textual):

Y cuando tomó el rollo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno una cítara, y tazones de oro llenos de incienso, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo, diciendo:

¡Digno eres de tomar el rollo, y de abrir sus sellos, Porque Tú fuiste inmolado, Y con tu sangre redimiste para Dios, De toda tribu y lengua y pueblo y nación; Y los has hecho para nuestro Dios, un reino de sacerdotes, Y reinarán sobre la tierra!

Somos sacerdotes para Dios en el sentido que desde que Cristo -nuestro sumo sacerdote- se sacrificó por nuestros pecados por una sola vez y para siempre, ya no necesitamos a los sacerdotes del orden de Aarón, sino que cada uno de nosotros tenemos el camino libre para llegar al Padre –entrar al Lugar Santísimo- por la sangre de Cristo (Hebreos 10:19-20).

Mito: Abram dio el diezmo de todo

Es correcto que esas palabras son literales en Génesis, pero se refieren a todo lo recuperado del botín; dice en Hebreos 7:4 “Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín.” Abram antes y después de este episodio era rico en abundancia y no se menciona ninguna vez que haya diezmado sobre sus bienes o sobre sus ganancias o ingresos.

Dice el historiador Flavio Josefo en Antiguedades Judías, Tomo 1, Libro 1: «… Y el rey de los sodomitas salió a su encuentro en un lugar llamado Llanura Real. Allí lo recibió también el rey de Solima, Melquisedec, palabra que significa rey justo. Y era, efectivamente, tal, a juicio de todos, tanto que por este motivo llegó incluso a ser sacerdote de Dios. Solima, sin embargo, posteriormente recibió el nombre de Jerusalén. El referido Melquisedec suministró al ejército de Abram presentes de hospitalidad, le ofreció provisiones sin tasa y durante el banquete empezó a alabarlo y a bendecir a Dios por haber puesto a los enemigos en manos de Abram. Y como Abram le diera incluso el diezmo del botín, él lo aceptó.»

Mito: El diezmo de Abram es de la fe, es antes de la ley, por tanto no fue abolido

No por haber sido antes de la ley significa que debemos practicarlo, a menos que haya una instrucción específica; por ejemplo hay otras cosas que los patriarcas practicaron antes de la ley:

• La circuncisión – Abraham, Isaac, Moisés antes de la ley. Fue ordenado luego en la ley
• Sacrificio de animales – Abel, Noé, Abraham, Isaac, Jacob. Fue ordenado luego en la ley
• Diezmo – Abram. Fue ordenado luego en la ley.

¿Por qué solo practicar el diezmo de Abram, y no la circuncisión o los sacrificios de animales?

Cuestionario – El diezmo de Abram

¿Quién fue Melquisedec?

¿Hay enseñanza o instrucción de Dios a Abram sobre el diezmo?

¿Sobre qué diezmó Abram?

¿Qué hizo con el resto del botín?


¹ The sacred tenth, Henry Lansdell, 1906. Westminster Dictionary of the Bible, John D. Davis, 1964. Evangelical Dictionary of Theology, Walter Elwell, 2001.
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10 – Conclusiones y Preguntas Frecuentes sobre el Diezmo en la Ley

Conclusiones sobre el diezmo de la Ley

• Es un tributo obligatorio.
• Hay instrucción sobre él.
• Es realizado por los hijos de Israel que son ganaderos y agricultores.
• Es de Jehová. Es cosa dedicada a Jehová.
• Consiste en comida. Animales, granos, frutas y derivados.
• Es el décimo de cada animal, grano, fruta o derivado producido.
• La frecuencia es anual.
• Los destinatarios son los levitas; estos a su vez diezmaban sobre el diezmo a los sacerdotes.

Conclusiones sobre la ofrenda de la Ley

• Es obligatoria.
• Hay instrucción sobre ella.
• Es realizada por los hijos de Israel mayores de 20 años.
• Es por la expiación de los pecados.
• Consiste en dinero.
• Es una cantidad fija de dinero, medio siclo.
• La frecuencia era única / cada vez que había un censo / anual.
• El destino es el servicio del tabernáculo, luego del templo.

Preguntas frecuentes

¿Diezmaban los israelitas más de una vez al año?, mi pastor enseña que el total era el 23 y 1/3 por ciento

La mayoría de estudiosos que tratan a fondo el tema del diezmo concluyen en que hubo más de un diezmo, aunque no todos están de acuerdo en la cantidad y en qué consistía cada uno; las conclusiones más comunes son:

• Un diezmo anual, y uno adicional cada 3 años
• Dos diezmos anuales, y uno adicional cada 3 años

Sin embargo hay los que encuentran hasta 3 diferentes diezmos anuales, y uno adicional cada 3 años.

Para resolver este tema hay que analizar con profundidad todos los pasajes, lo que demandaría mucho espacio del libro; y considerando que el resultado de esta cuestión es irrelevante para los creyentes del Nuevo Pacto, solo trataremos ligeramente el tema.

Los pasajes que se deben examinar, luego de excluir a Números 18:25-32 que es el diezmo del diezmo, no obligado a los israelitas sino a los levitas, son los siguientes:

• Levítico 27:30-34
• Números 18:20-24
• Deuteronomio 12:5-21
• Deuteronomio 14:22-29
• Deuteronomio 26:12

He estudiado el tema varios días y encuentro difícil de sustentar bíblicamente cualquiera de las posiciones de múltiples diezmos; aunque los pasajes bíblicos pueden prestarse para sustentar cada una de las posiciones, considero que los que estiman la existencia de más de un diezmo han descuidado algunos puntos como los siguientes:

Deuteronomio no es una segunda ley

Aunque etimológicamente Deuteronomio significa segunda ley, se traduce mejor como reiteración, y se parece más a una segunda promulgación detallada de las instrucciones de la ley, aunque no de todas. Pero no es una nueva ley, o una ley adicional. Se podría decir que es la reglamentación final, estando a las puertas de entrar a la tierra prometida. Note que la instrucción original en Levítico acerca del diezmo es bien general y escueta, solamente 5 versículos; en Números también son solo 5 versículos; en cambio en Deuteronomio es tratado el tema a detalle en un total de 29 versículos distribuidos en 3 diferentes capítulos.

Diferentes transmisiones

Los pasajes tienen diferentes emisores y destinatarios:

• Pasaje de Levítico: Instrucciones de Dios a Moisés
• Números 18:20-24: Instrucciones de Dios a Aarón
• Números 18:25-32: Instrucciones de Dios a Moisés para que las transmita a los levitas
• Todos los pasajes de Deuteronomio: Instrucciones de Moisés a los israelitas

No hay instrucción explícita

No hay ningún pasaje que diga explícitamente que había más de un diezmo, ni en los libros de Moisés, ni en los libros históricos, ni en los poéticos, ni en los profetas; tampoco se lo encuentra en las menciones que se hace en el Nuevo Testamento acerca del diezmo.

Estos tres puntos nos obligan a considerar que para determinar la cantidad de diezmos no podemos descuidadamente suponer que lo expuesto en Deuteronomio es adicional a lo expuesto en Números, sino más bien suplementario con mayor detalle; y por lo tanto para identificar posibles tipos de diezmo y sus diferencias, no debemos comparar textos de Números versus textos de Deuteronomio, sino solamente basarnos en los pasajes de Deuteronomio y buscar allí las posibles características y diferencias. En el pasaje de Levítico hay generalidades; en Números encontrará el motivo y las instrucciones del diezmo del diezmo de los Levitas a los sacerdotes; sólo los pasajes de Deuteronomio están dirigidos a los israelitas.

Al clasificar los pasajes de Deuteronomio nos encontramos con lo siguiente:

• Pasaje 1: Capítulo 12:5-21 – Instrucciones respecto a un diezmo anual
• Pasaje 2: Capítulo 14:22-27– Instrucciones respecto a un diezmo anual
• Pasaje 3: Capítulo 14:28-29 – Instrucciones respecto al diezmo cada 3 años
• Pasaje 4: Capítulo 26:12-15 – Instrucciones respecto al diezmo cada 3 años

Si comparamos los pasajes 1 y 2 encontramos lo siguiente:

Similitudes: Ordenado por Moisés a los israelitas. Llevado por los israelitas al lugar donde Dios escogiere para poner su nombre por habitación. Habrá una comida de la que participarán los israelitas y sus familias.

Puntos complementarios: En el pasaje 1 los levitas y los siervos son incluidos en la comida, en el pasaje 2 los levitas no deben ser desamparados. En el pasaje 1 no se dice claramente que la comida sea del diezmo, en el pasaje 2 sí lo dice claramente. En el pasaje 1 no se menciona que sea anual, pero se lo puede suponer; en el pasaje 2 la instrucción de que sea anual es clara.

Diferencias: Si el israelita está lejos, en el pasaje 1, debe seguir unas instrucciones, en el pasaje 2 las instrucciones son diferentes.

La diferencia encontrada, ¿es suficiente para determinar que el diezmo del pasaje 1 es un diezmo diferente al del pasaje 2? Creo que un estudio más profundo nos ayudaría a determinarlo.

Si comparamos los pasajes 3 y 4, respecto al tercer año, comprobamos que son lo mismo. La cuestión ahora radica en determinar si este diezmo del tercer año es una variación del diezmo anual, o es un diezmo adicional. ¿Existe suficiente evidencia en los textos bíblicos para afirmar que es un diezmo adicional?, creo que la clave de este dilema se reduce a la interpretación de dos textos: Deuteronomio 14:28: Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades; y Deuteronomio 26:12: Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán. ¿Indican estos versículos que el diezmo del tercer año era adicional al anual, es decir que ese año se tenían que dar dos diezmos?

Contrario a lo que la mayoría de estudiosos concluyen, no me parece que los versos indiquen un diezmo adicional cada 3 años, sino que es el mismo diezmo con variaciones, orientado a los necesitados.

He escuchado a varios expositores hablar del 23 1/3 por ciento anual, uno de los más importantes es John MacArthur, sin embargo creo que comete un error en su cálculo. Él sugiere que cada año había un primer diezmo, y luego de lo que quedaba (en sus propias palabras), -del 90 por ciento- se hacía un segundo diezmo, por lo tanto sumando los dos tenemos un 19 por ciento (no un 20 por ciento), y luego añade, que el tercer año de lo que quedaba (81 por ciento) se volvía a diezmar, por lo tanto el tercer año el tercer diezmo era de 8.1 por ciento, el cual divide entre 3 años, resultando en 2.7 por ciento, sumado al 19 de los diezmos regulares, hace un total de 21.7 por ciento.

Me temo que muchos de los que anuncian diezmos superiores al 10 por ciento anual lo que tratan de decir es que ¡los cristianos tenemos suerte de que solo se nos exija el 10 por ciento! puesto que a los israelitas se les exigía más del 20 por ciento. Los que enseñan así ocultan que solo diezmaban los ganaderos y agricultores y por lo tanto la mayoría de su audiencia no diezmaría nada. Debo excluir a John MacArthur de esta corriente, pues aunque habla del 23 1/3 por ciento, él cree que el diezmo de ayer es el impuesto a las autoridades civiles de hoy.

¿El séptimo año no se debía diezmar?

No es correcto. El texto está en Levítico 25; me parece que la instrucción es que el israelita deje de sembrar la tierra cada séptimo año para que descanse; pero la tierra el sexto año habrá producido suficiente, y el ganado igual se reproducirá durante el séptimo, y por lo tanto, el levita igual seguirá recibiendo el diezmo en compensación por su servicio a Dios y a los israelitas de las otras tribus, puesto que no tenía heredad en la tierra.

Jesús en Mateo 23:23, ¿no avaló que se continúe con la práctica del diezmo?

Ese versículo fue tratado en el capítulo “La ofrenda de la viuda”. Jesús está condenando que los escribas y fariseos cumplían al detalle la ley, pero no respetaban lo más importante, el espíritu de la ley. Debe recordar que Jesús aún está bajo el antiguo pacto, pues el Nuevo inició con su muerte; además debe recordar que los diezmos continuaron en la religión judía paralelamente con el crecimiento de la iglesia, pero no dentro de ella. A lo largo de su ministerio Jesús nunca instruyó que se deje de cumplir la ley, al contrario, varias veces indicó que debe ser cumplida, por ejemplo en Mateo 8:2-4 Jesús sana a un leproso y luego le dice que vaya y se muestre al sacerdote y presente la ofrenda que Moisés había ordenado. Jesús aprobó el cumplimiento de la ley hasta su muerte en la cruz, en ella cumplió con el Antiguo Pacto e inició el Nuevo Pacto.

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9 – La ofrenda de la viuda

Lucas 21:1-4

Levantando los ojos (Jesús), vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas esta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.

Cada vez que he escuchado esta historia ha sido para alabar la actitud y acción de la viuda. Le hago un par de preguntas:

• ¿Es un pasaje histórico, o Jesús da alguna instrucción en este pasaje?
• ¿Aplaude Jesús la acción de la viuda?

¿Está dudando usted cómo responder? Lea nuevamente el pasaje.

Las respuestas correctas son:

• Jesús no da ninguna instrucción; solamente relata una historia.
• Jesús no aplaude la acción de la viuda.

Devoradores de casas

Cuando éramos niños mis hermanos y yo teníamos un juego malvado. Cada día nuestra madre dejaba sobre la mesa una barra de chocolate para cada uno, nosotros le quitábamos la envoltura pero no comíamos las barras; las dejábamos en la mesa, cada una sobre su envoltura abierta. Entonces nos escondíamos bajo la mesa, e imaginábamos que éramos unos gigantes muy malvados, y que las barras de chocolate eran las casas de unas personas muy desafortunadas. Luego de unos momentos y cuando pensábamos que los habitantes de las casas estaban distraídos, salíamos de nuestro escondite gruñendo y vociferando como gigantes, y nos comíamos un pequeño pedazo de nuestra barra, y luego regresábamos a escondernos, relamiendo y disfrutando del sabor del chocolate; luego esperábamos pacientemente hasta que nuevamente los habitantes habían descuidado la vigilancia de sus casas, y atacábamos de nuevo, así hasta terminar cada uno nuestra barra de chocolate.

Cuando aún siendo niño leí en la Biblia que los escribas “devoraban las casas de las viudas”, me imaginé que los escribas iban a las casas de estas desafortunadas personas y se comían el techo, las paredes, todo; y con razón –pensaba yo- los dibujantes de historias bíblicas nunca los presentaban magros o agobiados, al contrario, siempre estaban gruesos y orondos.

Con el paso de los años caí en cuenta que los escribas no devoraban literalmente las casas de las viudas, sino que esa era una expresión simbólica de lo que en la realidad hacían.

¿Y quién dijo que los escribas devoraban las casas de las viudas?, ¿cuándo lo dijo?

Jesús lo dijo en este mismo pasaje que hemos leído arriba, el pasaje de la ofrenda de la viuda.

El pasaje completo es Lucas 20:46 – 21:6

Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; éstos recibirán mayor condenación.

Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas esta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.

Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.

La persona que dividió la escritura en capítulos cercenó el pasaje, puso una parte al final del capítulo 20 y el resto en el capítulo 21. ¡Gracias Stephen Langton por partir el pasaje! ¡Separaste la instrucción de la historia!

¡Cuídense de los escribas!

Nuestro viaje nos lleva ahora a la época de Jesús, la religión judía tenía ya casi 1,500 años desde que la ley fue dada a Moisés; Dios en varias ocasiones había tratado de corregir a su pueblo, pero ahora en el clímax de la historia había mandado a su propio hijo para cumplir la ley y establecer un Nuevo Pacto. Desde los tiempos de Malaquías hasta la época de Jesús la situación religiosa no había mejorado, Juan el Bautista y Jesús denunciaron con palabras subidas de tono el comportamiento de los religiosos.

Ahora Jesús advierte a sus discípulos ¡Tengan cuidado con los escribas! Entonces no era sólo una historia como concluimos antes de leer el pasaje completo, ¡sí hay instrucción aquí! En el pasaje paralelo de Marcos 12:38-44 la instrucción no está dividida allí (entre la instrucción y la historia), pero sí entre la historia y la profecía, sin embargo la mayoría de expositores presenta el pasaje de la viuda pobre por separado, ¡No solo Langton tenía un cuchillo descuidado!

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¿Quiénes eran los escribas? Los escribas eran los maestros de la ley, los que más la habían estudiado, los que tenían la autoridad para interpretarla. En su posición tenían la capacidad de reglamentar, limitar y extender la ley de Dios. Pero habían convertido a los mandamientos en una serie de reglamentos muchas veces solo para su beneficio. Vea algunos de los ¡Ayes! que Jesús menciona en Mateo 23:

Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

Jesús está condenando a los escribas y fariseos, porque eran estrictos al detalle con los diezmos pero a costa de no practicar la justicia, misericordia y fe. Como judíos, y como religiosos, debían practicar el diezmo de la Ley, pero sin pasar por alto el propósito de la Ley, que era el bienestar de los hijos de Israel.

¿Cómo cree usted que los escribas devoraban las casas de las viudas?

La ley de las ofrendas

Revisemos lo que dice la ley de las ofrendas, en Éxodo 30:13-16:

Esto dará todo aquel que sea contado; medio siclo, conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. La mitad de un siclo será la ofrenda a Jehová. Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a Jehová. Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo, cuando dieren la ofrenda a Jehová para hacer expiación por vuestras personas. Y tomarás de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo darás para el servicio del tabernáculo de reunión; y será por memorial a los hijos de Israel delante de Jehová, para hacer expiación por vuestras personas.

Primero, ¿para quién es este mandamiento? Para los hijos de Israel (Éxodo 30:12,16).

Observe que cada hijo de Israel, mayor de 20 años, tenía que ofrendar la misma cantidad de dinero¹, indistintamente si era rico o pobre. Probablemente este tributo es el mencionado en Mateo 17:24-27, pues dos dracmas es lo mismo que medio siclo.

Acerca de la frecuencia, aunque no es claro, se puede entender que esta ofrenda podría ser única para esa vez, es decir para la construcción del tabernáculo; o para cada vez que había un censo, o anual.

¿Y qué habían hecho los escribas? Habían cambiado esto, de manera que quien más daba recibía más perdón y más aplauso, a cambio de lo cual alargaban las oraciones y el pobre era humillado.

Con la ley original, el rico -por más rico que fuese- sólo debía echar esa humilde moneda que no hacía mucho ruido al caer, probablemente vergüenza le causaba, pues nadie lo aplaudiría por eso, nadie se asombraría, hasta podría ser abucheado. En cambio ahora anunciaban con trompetas su camino al altar, y de lo que les sobraba tiraban las monedas para que al hacer ruido todos supieran de su generosidad; se ganaban el aplauso, eran felices ellos y también los religiosos.

Mire lo que Jesús dice en Mateo 6:2-4:

Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Esa actitud altiva que buscaba aplauso, que en este pasaje no corresponde a las ofrendas, sino a las limosnas, se había instalado en los ricos, mire como oraba el fariseo en el templo, en Mateo 18:11-12:

El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Pobre pobre

En cambio el pobre, que originalmente solo debía echar una moneda que no lo haría más pobre, ahora tenía que dar más que eso, de manera que con vergüenza y amargura lo hacía; vergüenza porque su ofrenda nunca podría igualar a la de los ricos, y con amargura, porque sabía que eso le significaba que su pobreza sería mayor.

Más triste era el caso de las viudas y de esta en particular que no tenía ni siquiera para cumplir lo que la ley decía. Así “echó todo el sustento que tenía”, es decir que regresó a casa sin nada. Su casa terminó por ser devorada, no tendría para alimentarse ella ni sus hijos.

¿Jesús aplaudió esto? Absolutamente no. Jesús condenó esta situación, originada por la maldad de los escribas; ellos devoraban las casas (la economía) de las viudas, a cambio de hacer extensas oraciones para la expiación de sus pecados.

Como vimos en la ofrenda del Nuevo Pacto, en la primera iglesia las viudas no eran las que ofrendaban, sino las que recibían; todo lo contrario a lo que simultáneamente pasaba en el templo judío.

La ley no fue hecha para perjudicar al hombre, sino al contrario, para su bienestar; mire como Jesús condenaba a escribas y fariseos por torcer la ley en beneficio propio y perjudicando a los padres, en Mateo 15:4-9:

Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

Los escribas permitían que los hijos se excusen de sostener económicamente a sus padres diciéndoles que ya habían apartado ese dinero para ofrenda a Dios; ¡estaban anulando el propósito del mandamiento! ¿Por qué? Porque así recibirían mayor ofrenda.

Ni en el Antiguo Pacto, ni en el Nuevo Pacto, se nos pide dar todo nuestro dinero. No era la idea de la ley de las ofrendas que las personas afectaran su presupuesto a tal grado. Sí se nos instruye que ante la gravedad de la situación de algún otro hermano ofrendemos más allá de nuestras fuerzas (2da Corintios 8:1-11), y tenemos el ejemplo de Jesús quien se despojó de todo y llegó hasta el sacrificio de su propia vida, y el ejemplo de los primeros cristianos quienes se despojaron de bienes y propiedades para aliviar la difícil situación de los necesitados. Recuerde que cuando Pablo pidió ofrenda para los necesitados de Judea, él fue a pedirla a los que en ese momento tenían abundancia.

La viuda fue una víctima del sistema religioso judío, ella creía que dando su ofrenda su pecado era expiado; Jesús no solo condenó este abuso, sino que de inmediato profetizó que ese templo frente al cual estaban iba a ser destruido totalmente, no quedaría piedra sobre piedra, ¡el sistema religioso judío iba a ser destruído! Y fue así, ya son casi dos mil años que los judíos no tienen su templo desde que el general romano Tito lo destruyera en el año 70 D.C.; si vemos el cuadro completo, no cercenado por Langton, tenemos las 3 escenas juntas -tanto en Marcos como en Lucas- Jesús condena a los escribas y el sistema religioso, Jesús resalta a la víctima de este sistema, y Jesús anuncia la destrucción del sistema.

En estos dos capítulos, sobre Malaquías y la Ofrenda de la viuda, usted está descubriendo lo importante que es no tomar un texto fuera de su contexto, ¡uno tiene una perspectiva totalmente diferente!

Cuestionario – La ofrenda de la viuda

¿Quiénes eran los escribas?

¿Era el propósito de la ofrenda que el pobre se quede sin sustento?

¿Aplaudió o alabó Jesús la ofrenda de la viuda?

¿Hay instrucción en la Biblia que entreguemos en ofrenda o diezmo todo el dinero que tenemos?

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8 – Malaquías

Malaquías 3:8-10

¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Este es tal vez el pasaje más usado fuera de su contexto cuando se trata el tema del diezmo y la iglesia.

Ya hemos visto en la primera parte de este libro que la ley no se aplica a la iglesia; también hemos visto en el capítulo anterior que la ley del diezmo y la ley de las ofrendas fueron dadas exclusivamente para el pueblo de Israel; ¿tendríamos que saltarnos esas dos conclusiones para poder aplicar esto a la iglesia? Claro que sí, pero no dejemos de estudiar el pasaje.

¿Quién fue Malaquías? ¿Por qué escribe? ¿Cuándo? ¿A quién lo dirige?

Ahora nuestro viaje imaginario nos lleva a unos 450 años antes de Cristo, los israelitas están exiliados en Persia; obtendremos mayor información histórica del libro de Nehemías, contemporáneo del profeta Malaquías. Le recomiendo leer todo el libro, aquí tomaremos los puntos que atañen a nuestro estudio.

Nehemías

Nehemías estando en el exilio en Persia, siendo copero del rey, escuchó de la triste condición en que se encontraba Jerusalén y el templo, y luego de hallar gracia ante el rey, pudo organizar la reconstrucción de Jerusalén, los muros, el templo, y el servicio de los levitas y sacerdotes. Esdras fue el escriba y sacerdote que le ayudó en la tarea de la reconstrucción.

Luego de mucha oposición y al terminar la reconstrucción, los israelitas leyeron el libro de la ley, e hicieron promesa al Señor; luego de firmarla todo el pueblo se reunió e hicieron un juramento; leámoslo en Nehemías 10:37-39

Que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades; y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro.

Porque a las cámaras del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y allí estarán los utensilios del santuario, y los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores; y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.

Luego en Nehemías 12:44:

En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían.

Estas cámaras del tesoro eran para recoger allí el diezmo, es el Alfolí mencionado en Malaquías.

Pero mire lo que pasa a continuación, en Nehemías 13:4-11:

Y antes de esto el sacerdote Eliasib, siendo jefe de la cámara de la casa de nuestro Dios, había emparentado con Tobías, y le había hecho una gran cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes.

Mas a todo esto, yo no estaba en Jerusalén, porque en el año treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia fui al rey; y al cabo de algunos días pedí permiso al rey para volver a Jerusalén; y entonces supe del mal que había hecho Eliasib por consideración a Tobías, haciendo para él una cámara en los atrios de la casa de Dios.

Y me dolió en gran manera; y arrojé todos los muebles de la casa de Tobías fuera de la cámara, y dije que limpiasen las cámaras, e hice volver allí los utensilios de la casa de Dios, las ofrendas y el incienso. Encontré asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad.

Entonces reprendí a los oficiales, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Y los reuní y los puse en sus puestos. Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes.

¿Está usted comprendiendo lo que estaba pasando en Jerusalén?

¿No? Léalo de nuevo.

Apenas Nehemías regresó a Persia, varios levitas y sacerdotes descuidaron el servicio, y esto desanimó a varios otros.

• El sumo sacerdote construyó una cámara para un familiar en la cámara donde se almacenaba el diezmo, llamada alfolí en el libro de Malaquías.
• La parte del diezmo correspondiente a los levitas no les estaba siendo dada
• Los levitas y cantores habían abandonado el servicio
• El templo estaba abandonado

Eliasib, el sumo sacerdote (Nehemías 3:1) había usado el alfolí para construir allí una habitación a Tobías, su nuevo pariente político, ¿y sabe quién era Tobías?, el peor enemigo de Nehemías, junto con Sanbalat y Gesem. Lea Nehemías capítulo 2:9-20; capítulo 4:2-8; y todo el capítulo 6.

El sumo sacerdote albergando en el templo al enemigo de la obra ¡no podía haber nada más decepcionante para Nehemías! ¿Y para Dios? ¡También!

Malaquías

¿Entiende ahora porqué Dios dio profecía a Malaquías?

Malaquías 1:1

Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías.

¿Para quién o contra quién es la profecía? Parece que fuera contra todo el pueblo de Israel, pero leamos el verso 6:

El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre.

Y Malaquías 2:1

Ahora, pues, oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento.

Y Malaquías 2:4

Y sabréis que yo os envié este mandamiento, para que fuese mi pacto con Leví, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Y Malaquías 2:8

Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos.

Y Malaquías 3:2-3

¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

En estos cinco pasajes vemos que la profecía de Malaquías estaba dirigida especialmente para los sacerdotes y los hijos de Leví, que incluye a sacerdotes y levitas. En Malaquías 2:1 dice que este mandamiento es para los sacerdotes, ¿cuál mandamiento? Usted puede leer los siguientes versos y no va a encontrar ningún mandamiento sino hasta Malaquías 3:7 “Volveos a mí…¿en qué hemos de volvernos?…¿en qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

Ahora podemos entender un poco más los clásicos versículos de Malaquías 3:8-10

¿Quiénes estaban robando a Dios? La nación toda, pero empezando por los sacerdotes y levitas.

¿Quiénes tenían que llevar los diezmos al alfolí? Los levitas. Recuerde que los levitas recolectaban el diezmo, y luego daban el diezmo del diezmo a los sacerdotes, pero solo lo mejor. Recuerde también que el diezmo eran granos, frutos y animales; por eso el profeta dice “haya alimento en mi casa”.

Todo eso estaba descuidado. Los levitas no traían lo mejor, o lo traían incompleto, es decir se quedaban con la mejor parte y con más de lo que debían quedarse; al mismo tiempo los sacerdotes les retenían de su porción. De lo que recibían los sacerdotes también tenían que ofrecer lo mejor al Señor, y no lo estaban haciendo.

Dice la profecía en Malaquías 1:6-8, directamente a los sacerdotes:

Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo?

¿Quiénes ofrecían pan inmundo, o animal ciego, cojo o enfermo? No eran los hijos de Israel, sino los sacerdotes. Recuerden que los hijos de Israel entregaban el diezmo sin mirar si era bueno o malo; eso era recibido por los levitas, quienes tenían que escoger el diezmo del diezmo y llevarlo a los sacerdotes, pero solo lo mejor; y luego los sacerdotes ofrecían de eso en el altar. De manera que finalmente los que determinaban que se presente lo mejor eran los sacerdotes; probablemente ellos –y también los levitas- se estaban quedando con lo mejor y ofreciendo a Dios lo peor. Lea también los versos 12 al 14.

Además los sacerdotes fueron infieles a sus mujeres, según Malaquías 2:13-14:

Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.

Esto no solo encolerizó a Nehemías, y también a Malaquías, sino, como dije antes, al mismo Dios, por eso los maldice, no solo a los sacerdotes, sino a la nación toda; pero es claro que el reclamo de Dios va principalmente contra los sacerdotes. Como en muchas profecías, la misericordia de Dios se ofrece si es que hay un cambio. Si todos cumplían con la ley del diezmo, entonces Dios les bendeciría en abundancia.

¿Qué tiene esto que ver con los creyentes y la iglesia? Absolutamente nada.

¿Qué tiene que ver esto con el dinero? Nada.

¿Algún símil? ¿Esta maldición es para los creyentes del Nuevo Pacto si no ofrendan? No. No hay maldición para los creyentes, al menos no directamente; se podría entender que si un creyente no siembra, como resultado no va a cosechar, y estaría perdiendo bendición; pero recuerde que en el Nuevo Pacto los necesitados y las viudas no ofrendaban, pero sí recibían de las ofrendas. Por lo tanto, lo correcto es decir que si un cristiano ha sido prosperado y no siembra generosamente, que no espere cosechar generosamente; nada más.

Cuestionario – Malaquías

¿Quién era Nehemías?

¿Quiénes eran Eliasib y Tobías?

¿A quién o quienes estaba dirigida la profecía de Malaquías?

¿Por qué Dios dio esta profecía a Malaquías?

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