9 – La ofrenda de la viuda

Lucas 21:1-4

Levantando los ojos (Jesús), vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas esta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.

Cada vez que he escuchado esta historia ha sido para alabar la actitud y acción de la viuda. Le hago un par de preguntas:

• ¿Es un pasaje histórico, o Jesús da alguna instrucción en este pasaje?
• ¿Aplaude Jesús la acción de la viuda?

¿Está dudando usted cómo responder? Lea nuevamente el pasaje.

Las respuestas correctas son:

• Jesús no da ninguna instrucción; solamente relata una historia.
• Jesús no aplaude la acción de la viuda.

Devoradores de casas

Cuando éramos niños mis hermanos y yo teníamos un juego malvado. Cada día nuestra madre dejaba sobre la mesa una barra de chocolate para cada uno, nosotros le quitábamos la envoltura pero no comíamos las barras; las dejábamos en la mesa, cada una sobre su envoltura abierta. Entonces nos escondíamos bajo la mesa, e imaginábamos que éramos unos gigantes muy malvados, y que las barras de chocolate eran las casas de unas personas muy desafortunadas. Luego de unos momentos y cuando pensábamos que los habitantes de las casas estaban distraídos, salíamos de nuestro escondite gruñendo y vociferando como gigantes, y nos comíamos un pequeño pedazo de nuestra barra, y luego regresábamos a escondernos, relamiendo y disfrutando del sabor del chocolate; luego esperábamos pacientemente hasta que nuevamente los habitantes habían descuidado la vigilancia de sus casas, y atacábamos de nuevo, así hasta terminar cada uno nuestra barra de chocolate.

Cuando aún siendo niño leí en la Biblia que los escribas “devoraban las casas de las viudas”, me imaginé que los escribas iban a las casas de estas desafortunadas personas y se comían el techo, las paredes, todo; y con razón –pensaba yo- los dibujantes de historias bíblicas nunca los presentaban magros o agobiados, al contrario, siempre estaban gruesos y orondos.

Con el paso de los años caí en cuenta que los escribas no devoraban literalmente las casas de las viudas, sino que esa era una expresión simbólica de lo que en la realidad hacían.

¿Y quién dijo que los escribas devoraban las casas de las viudas?, ¿cuándo lo dijo?

Jesús lo dijo en este mismo pasaje que hemos leído arriba, el pasaje de la ofrenda de la viuda.

El pasaje completo es Lucas 20:46 – 21:6

Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; éstos recibirán mayor condenación.

Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas esta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.

Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.

La persona que dividió la escritura en capítulos cercenó el pasaje, puso una parte al final del capítulo 20 y el resto en el capítulo 21. ¡Gracias Stephen Langton por partir el pasaje! ¡Separaste la instrucción de la historia!

¡Cuídense de los escribas!

Nuestro viaje nos lleva ahora a la época de Jesús, la religión judía tenía ya casi 1,500 años desde que la ley fue dada a Moisés; Dios en varias ocasiones había tratado de corregir a su pueblo, pero ahora en el clímax de la historia había mandado a su propio hijo para cumplir la ley y establecer un Nuevo Pacto. Desde los tiempos de Malaquías hasta la época de Jesús la situación religiosa no había mejorado, Juan el Bautista y Jesús denunciaron con palabras subidas de tono el comportamiento de los religiosos.

Ahora Jesús advierte a sus discípulos ¡Tengan cuidado con los escribas! Entonces no era sólo una historia como concluimos antes de leer el pasaje completo, ¡sí hay instrucción aquí! En el pasaje paralelo de Marcos 12:38-44 la instrucción no está dividida allí (entre la instrucción y la historia), pero sí entre la historia y la profecía, sin embargo la mayoría de expositores presenta el pasaje de la viuda pobre por separado, ¡No solo Langton tenía un cuchillo descuidado!

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¿Quiénes eran los escribas? Los escribas eran los maestros de la ley, los que más la habían estudiado, los que tenían la autoridad para interpretarla. En su posición tenían la capacidad de reglamentar, limitar y extender la ley de Dios. Pero habían convertido a los mandamientos en una serie de reglamentos muchas veces solo para su beneficio. Vea algunos de los ¡Ayes! que Jesús menciona en Mateo 23:

Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

Jesús está condenando a los escribas y fariseos, porque eran estrictos al detalle con los diezmos pero a costa de no practicar la justicia, misericordia y fe. Como judíos, y como religiosos, debían practicar el diezmo de la Ley, pero sin pasar por alto el propósito de la Ley, que era el bienestar de los hijos de Israel.

¿Cómo cree usted que los escribas devoraban las casas de las viudas?

La ley de las ofrendas

Revisemos lo que dice la ley de las ofrendas, en Éxodo 30:13-16:

Esto dará todo aquel que sea contado; medio siclo, conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. La mitad de un siclo será la ofrenda a Jehová. Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a Jehová. Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo, cuando dieren la ofrenda a Jehová para hacer expiación por vuestras personas. Y tomarás de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo darás para el servicio del tabernáculo de reunión; y será por memorial a los hijos de Israel delante de Jehová, para hacer expiación por vuestras personas.

Primero, ¿para quién es este mandamiento? Para los hijos de Israel (Éxodo 30:12,16).

Observe que cada hijo de Israel, mayor de 20 años, tenía que ofrendar la misma cantidad de dinero¹, indistintamente si era rico o pobre. Probablemente este tributo es el mencionado en Mateo 17:24-27, pues dos dracmas es lo mismo que medio siclo.

Acerca de la frecuencia, aunque no es claro, se puede entender que esta ofrenda podría ser única para esa vez, es decir para la construcción del tabernáculo; o para cada vez que había un censo, o anual.

¿Y qué habían hecho los escribas? Habían cambiado esto, de manera que quien más daba recibía más perdón y más aplauso, a cambio de lo cual alargaban las oraciones y el pobre era humillado.

Con la ley original, el rico -por más rico que fuese- sólo debía echar esa humilde moneda que no hacía mucho ruido al caer, probablemente vergüenza le causaba, pues nadie lo aplaudiría por eso, nadie se asombraría, hasta podría ser abucheado. En cambio ahora anunciaban con trompetas su camino al altar, y de lo que les sobraba tiraban las monedas para que al hacer ruido todos supieran de su generosidad; se ganaban el aplauso, eran felices ellos y también los religiosos.

Mire lo que Jesús dice en Mateo 6:2-4:

Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Esa actitud altiva que buscaba aplauso, que en este pasaje no corresponde a las ofrendas, sino a las limosnas, se había instalado en los ricos, mire como oraba el fariseo en el templo, en Mateo 18:11-12:

El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Pobre pobre

En cambio el pobre, que originalmente solo debía echar una moneda que no lo haría más pobre, ahora tenía que dar más que eso, de manera que con vergüenza y amargura lo hacía; vergüenza porque su ofrenda nunca podría igualar a la de los ricos, y con amargura, porque sabía que eso le significaba que su pobreza sería mayor.

Más triste era el caso de las viudas y de esta en particular que no tenía ni siquiera para cumplir lo que la ley decía. Así “echó todo el sustento que tenía”, es decir que regresó a casa sin nada. Su casa terminó por ser devorada, no tendría para alimentarse ella ni sus hijos.

¿Jesús aplaudió esto? Absolutamente no. Jesús condenó esta situación, originada por la maldad de los escribas; ellos devoraban las casas (la economía) de las viudas, a cambio de hacer extensas oraciones para la expiación de sus pecados.

Como vimos en la ofrenda del Nuevo Pacto, en la primera iglesia las viudas no eran las que ofrendaban, sino las que recibían; todo lo contrario a lo que simultáneamente pasaba en el templo judío.

La ley no fue hecha para perjudicar al hombre, sino al contrario, para su bienestar; mire como Jesús condenaba a escribas y fariseos por torcer la ley en beneficio propio y perjudicando a los padres, en Mateo 15:4-9:

Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

Los escribas permitían que los hijos se excusen de sostener económicamente a sus padres diciéndoles que ya habían apartado ese dinero para ofrenda a Dios; ¡estaban anulando el propósito del mandamiento! ¿Por qué? Porque así recibirían mayor ofrenda.

Ni en el Antiguo Pacto, ni en el Nuevo Pacto, se nos pide dar todo nuestro dinero. No era la idea de la ley de las ofrendas que las personas afectaran su presupuesto a tal grado. Sí se nos instruye que ante la gravedad de la situación de algún otro hermano ofrendemos más allá de nuestras fuerzas (2da Corintios 8:1-11), y tenemos el ejemplo de Jesús quien se despojó de todo y llegó hasta el sacrificio de su propia vida, y el ejemplo de los primeros cristianos quienes se despojaron de bienes y propiedades para aliviar la difícil situación de los necesitados. Recuerde que cuando Pablo pidió ofrenda para los necesitados de Judea, él fue a pedirla a los que en ese momento tenían abundancia.

La viuda fue una víctima del sistema religioso judío, ella creía que dando su ofrenda su pecado era expiado; Jesús no solo condenó este abuso, sino que de inmediato profetizó que ese templo frente al cual estaban iba a ser destruido totalmente, no quedaría piedra sobre piedra, ¡el sistema religioso judío iba a ser destruído! Y fue así, ya son casi dos mil años que los judíos no tienen su templo desde que el general romano Tito lo destruyera en el año 70 D.C.; si vemos el cuadro completo, no cercenado por Langton, tenemos las 3 escenas juntas -tanto en Marcos como en Lucas- Jesús condena a los escribas y el sistema religioso, Jesús resalta a la víctima de este sistema, y Jesús anuncia la destrucción del sistema.

En estos dos capítulos, sobre Malaquías y la Ofrenda de la viuda, usted está descubriendo lo importante que es no tomar un texto fuera de su contexto, ¡uno tiene una perspectiva totalmente diferente!

Cuestionario – La ofrenda de la viuda

¿Quiénes eran los escribas?

¿Era el propósito de la ofrenda que el pobre se quede sin sustento?

¿Aplaudió o alabó Jesús la ofrenda de la viuda?

¿Hay instrucción en la Biblia que entreguemos en ofrenda o diezmo todo el dinero que tenemos?

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