1 – La economía de la primera iglesia

Parte I – La ofrenda en el Nuevo Pacto

1 – La economía de la Primera Iglesia

El Nuevo Pacto¹ se inició con el sacrificio de Cristo Jesús, y luego de su resurrección, su iglesia nació con la llegada del Espíritu Santo. Ese día de Pentecostés, luego de la predicación de Pedro, recibieron la palabra como tres mil personas; la primera comunidad de los creyentes estaba conformada por judíos de diferentes nacionalidades, quienes además de cumplir con las obligaciones de su religión judía en el templo (templo judío), se empezaron a reunir en las casas, allí compartían su nueva vida, y el crecimiento continuaba cada día.

Por un momento dejemos nuestra cultura del siglo XXI en la cual el dinero ha llegado a ser la parte central de todas las actividades de la vida; el consumismo y el estrés son síntomas de que todo gira alrededor de la economía, dejemos esto y trasladémonos en nuestra imaginación a la cultura de ese tiempo; la economía no era la parte central de la vida de los habitantes de Judea, sino las relaciones sociales; no estoy tratando de minimizar el desprendimiento de los primeros creyentes, sino pretendo que a partir de ahora y en los siguientes capítulos, podamos de alguna manera embarcarnos en un viaje imaginario que nos sitúe en ese tiempo y cultura, y por medio del cual podamos sentir y palpar las experiencias de estos primeros cristianos.

Entre las relaciones sociales, el vínculo más fuerte era la familia, los judíos estaban dispuestos a dar para proveer las necesidades de algún familiar cuando este estaba enfermo o caía en desgracia. Luego estaba el reconocimiento público, la satisfacción del aplauso era importante, y esto se lograba por el estatus religioso y de servicio. Los más prósperos económicamente eran los ganaderos y agricultores, los que poseían ganados y tierras; los más educados e influyentes eran los religiosos. Más del 90% de la gente vivía en el campo, y sólo una pequeña minoría en las ciudades, y los que se dedicaban a las profesiones artesanales eran parte de esta minoría; no existía aún la industria.

Recomiendo leer el libro de Hechos, capítulos 3 al 6, es extenso copiarlo todo aquí, pero su lectura es indispensable para fortalecer su estudio.

Los apóstoles –así como todos los nuevos creyentes- siguieron practicando la religión judía, incluyendo la circuncisión, las normas en cuanto a la comida, el diezmo, etc.; en el templo ellos eran considerados un nuevo partido ante los ya existentes, fariseos, saduceos, zelotes, etc.; y por su cantidad y fervor eran considerados peligrosos por las autoridades religiosas; lo cual provocaba que fueran hostilizados, perseguidos, detenidos, y hasta muertos; en los capítulos siguientes a Hechos 6 se narra la muerte a pedradas de Esteban, y luego la actividad de Saulo –llamado luego Pablo- como perseguidor de cristianos. Con el paso del tiempo la situación empeoró cuando el Imperio Romano los declaró proscritos y los condenó a morir en los coliseos devorados por las fieras; eso los obligó a reunirse clandestinamente y en las catacumbas; pero no nos adelantemos tanto.

En Hechos capítulo tres se narra que mientras Pedro y Juan iban al templo a la hora de la oración², Dios les usó para sanar a un cojo, lo cual provocó la reacción de los religiosos. Pedro y Juan fueron apresados y liberados al siguiente día. Con estos eventos se añadieron cinco mil nuevos creyentes a la iglesia, es decir ya había una comunidad de creyentes de más o menos ocho mil personas. Cuando los creyentes se reunían en las casas, compartían la comida con alegría y sencillez, y para ayudar a los necesitados, vendían sus propiedades y el dinero obtenido lo ponían a los pies de los apóstoles (entregado a ellos en presencia de todos) y era repartido entre los necesitados, de manera que sus necesidades eran cubiertas.

¿Por qué lo hacían? ¿Por qué ese desprendimiento? Estaban llenos del Espíritu Santo, del mensaje de Jesús, quien se despojó de todo, y también dijo al joven rico, lo cual lo desanimó, “vende lo que tienes, y dalo a los pobres”, pero ahora ellos impregnados del Espíritu y de amor, con facilidad lo hicieron. Jacobo que luego llegó a ser el pastor de esta iglesia en Jerusalén dijo años más adelante: “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.

La mega-iglesia de Jerusalén

En Hechos 6:7 dice “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.”, ¡ya eran ocho mil y el número se multiplicaba grandemente!, haciendo un hipotético ejercicio matemático, podríamos decir que un día eran 8 mil, ¿y la siguiente semana?, ¿se multiplicaban por dos? ¡No!, eso no es grandemente; ¿por cuatro?; bueno, hagamos el ejercicio usando el múltiplo 4, en un mes de 4 semanas, se habrían multiplicado por 256 (4 x 4 x 4 x 4), es decir ¡más de 2 millones de personas!; sí que era una megaiglesia; tal vez exageré al usar la semana como unidad de tiempo y fui muy literal con el término multiplicar; pero varios eruditos creen que la primera iglesia llegó a tener cien mil creyentes.

La comisión de diáconos

Así como el número de creyentes se multiplicó grandemente, ¡también los necesitados!, entre ellos las viudas, al punto que hubo murmuración entre los de origen griego contra los hebreos por causa de la distribución de la ofrenda entre las viudas de aquellos. Los apóstoles convocaron a la multitud para elegir una comisión –años después se les identifica como diáconos- que se encargue de resolver este problema, para que ellos –los apóstoles- no fueran distraídos del ministerio espiritual de la palabra. Esta comisión recayó en siete varones quienes llenos del Espíritu Santo y de fe pudieron dedicarse a recibir las ofrendas y administrarlas entre los necesitados.

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Hasta este punto vemos que la comisión administraba el dinero recibido distribuyéndolo íntegramente entre los necesitados. No se menciona aún la existencia de ancianos o pastores; y cada uno de los apóstoles tenía su profesión de manera que no hay un indicio que nos lleve a pensar de que por su ministerio en la palabra ellos recibían algo a cambio; tampoco se necesitaba dinero para la adquisición o mantenimiento de edificios u otros gastos relacionados³. Esto cambiaría años más tarde, pero lo que indico en este capítulo es la situación a las pocas semanas de iniciada la iglesia.

Debo mencionar aquí que para los creyentes la ofrenda era voluntaria y adicional al sistema de la ley judía, es decir que por un lado tenían obligaciones impositivas, como el diezmo, la ofrenda, y otros, de la ley, de las cuales no podían escapar, y que conformaban el tributo para mantener todo el sistema religioso y civil de la nación, puesto que eran entregados a los levitas, quienes además de hacer labores religiosas, hacían labores desde guardia, hasta administración judicial y civil; debido a que Israel era una teocracia, es decir una religión y un estado al mismo tiempo. Esto era como el impuesto que actualmente tenemos que entregar a la administración tributaria de nuestro país. Y por otro lado adicionalmente los creyentes daban su ofrenda voluntariamente a la comisión de la iglesia para atender a los necesitados.

Es necesario anotar aquí que se acaba de producir una comunidad que practica la redistribución, es decir los que más tienen se despojan de sus excesos para proveer a los que necesitan; y de manera voluntaria; tal vez no era la primera vez en la historia que aparece una comunidad que practica la redistribución, pero sí la primera en que la caridad se hace desinteresadamente. Funcionó, y a pesar del fingimiento de Ananías y Safira (Hechos 5:1-10), castigado por el Espíritu Santo, la práctica real del amor, sin compromiso, es algo que nunca antes ni después –que yo sepa- ha ocurrido, salvo en las utopías.

En todo lo descrito en este capítulo no encontramos instrucción, sino el relato de las experiencias de los primeros cristianos en cuanto a las ofrendas.

Cuestionario – La economía de la primera iglesia

De acuerdo a los últimos versículos de Hechos capítulo 2, y los últimos versículos del capítulo 4 ¿Por qué algunos creyentes vendían sus propiedades?

La iglesia en sus primeros días estuvo compuesta de creyentes judíos; ¿seguían practicando ellos su religión mientras eran cristianos?

De acuerdo a Hechos capítulo 6, ¿por qué se eligió una comisión de siete varones?


¹ Nuevo Pacto: Nueva Alianza: Lucas 22:20
² La hora novena (3 de la tarde), la hora de la oración en el rito judío
³ Historia de la Iglesia – Henry H. Halley – El primer edificio para iglesia se hizo en el reinado de Alejandro Severo (222-235 D.C.). Después del edicto de Constantino (313 D.C.), comenzaron a hacerse en todas partes.

 

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