16 – Preguntas frecuentes

¿Puedo contar como parte de mi ofrenda si directamente ayudo a un necesitado?

No es función primaria de la iglesia ser administradora de las ofrendas de los creyentes.

Usted ofrenda voluntariamente a su iglesia porque considera que correctamente administrarán el dinero; de esta manera usted puede estar ayudando indirectamente a otros, sin conocer personalmente a la persona ayudada, ni a su necesidad específica; también podría ser esa una manera incorrecta de mantener tranquila su conciencia sin tener que ocuparse directamente de los necesitados.

Si usted conoce de alguna necesidad y cree que es mejor satisfacerla inmediatamente con su dinero de manera directa, hágalo.

Sin embargo, creo que en cuanto al sustento de los ministros, es mejor que su ofrenda sea canalizada a través de la administración de la iglesia. Si usted se hace miembro de una iglesia debe conocer sus deberes con ella, y casi todas las iglesias sustentan a su pastor en base al dinero de los creyentes, llámese diezmo u ofrenda. De manera que usted debe ser responsable con el sustento económico de su pastor a través de su ofrenda.

¿Contar? Nadie le obliga a llevar la cuenta de sus ofrendas, creo que su actitud debe ser parecida a “que tu izquierda no sepa lo que hace tu derecha”¹; pero si en las obligaciones hacia su iglesia está que registre lo que usted deposita como ofrenda; entonces lo que haya dado directamente a un necesitado solo quedará entre usted y Dios, no lo podrá registrar como un ingreso a la administración de la iglesia.

A mí me funciona bien el diezmo, ¿hay algún problema que diezme el 10%?

No hay ningún problema, si usted lo hace con alegría, y cree que de esa manera es generoso, continúe haciéndolo. La única cuestión es ¿es usted prosperado de la misma manera siempre?, es decir, si usted es prosperado algunas veces más que otras, entonces dar el 10% de sus ingresos no cumple con la recomendación “…según haya prosperado…”.

Lo que se considera incorrecto, de acuerdo al Concilio de Jerusalén y la instrucción de Pablo, es que se enseñe que el diezmo es una obligación del creyente del Nuevo Pacto.

En el extremo, en algunas iglesias el diezmo es reclamado de manera compulsiva, y controlado de manera coercitiva, es decir que si no se cumple hay sanciones que llegan hasta la pérdida de la membresía.

La ofrenda que Pablo solicitó a las iglesias era para los santos en Jerusalén, ¿no son los santos los pastores?

No, los santos son todos los creyentes. Lea Efesios 2:19; Filipenses 1:1.

He escuchado algunos pastores que tratan de demostrar que ellos son los representantes de Dios, y por lo tanto los receptores de ofrendas y diezmos. En el Nuevo Pacto, Cristo abrió a través de su sangre el camino hacia el Padre. Él es el único mediador entre Dios y los hombres. En ese sentido, todos los creyentes tenemos igual acceso al Padre, en el nombre de Cristo; y los pastores no son una categoría especial o superior de creyentes. Cristo es el sumo sacerdote que una vez para siempre se sacrificó por nosotros, y ahora cada uno de nosotros es un sacerdote, y podemos –sin necesidad de nadie más- presentarnos confiadamente ante el Padre.

¿El silencio de los apóstoles Pablo, Santiago, Pedro y Juan, en sus cartas, sobre el diezmo, no implica que daban por hecho que debía continuar?

En el capítulo “Las responsabilidades de los gentiles con respecto a la Ley” se explica porqué el diezmo de la Ley no se aplicó a los creyentes gentiles; sin embargo hay muchos pastores y creyentes que creen que algunas de las ordenanzas de la ley aún deben cumplirse, entre ellos el diezmo. Si esto fuera así, debería seguirse cumpliendo de acuerdo a lo reglamentado en la Ley, es decir, de la cosecha y del ganado, y debe ser entregado a los levitas. No solo no hay ninguna instrucción que el diezmo debía ser derivado de los levitas a los apóstoles o pastores, sino tampoco no hay ningún indicio que deba ser así. En el caso de los creyentes judíos, ellos siguieron haciéndolo hasta el año 70, cuando se perdió el registro levita. En el caso de los creyentes gentiles, nunca lo hicieron hasta el siglo VI cuando la iglesia católica empezó a observarlo.

Podrá escuchar a algunos expositores argumentando que la iglesia es el nuevo alfolí, o que los pastores son los nuevos sacerdotes. Mi opinión, desarrollada en el capítulo anterior es que así como los judíos diezmaban a los levitas, los creyentes gentiles -de acuerdo a la instrucción de Pablo en Romanos 13- debemos pagar nuestros impuestos a las autoridades civiles por Dios establecidas.

Soy un pastor, ¿cuánto le debo enseñar a un creyente próspero que ofrende?

Primero habría que anotar que esta respuesta es para enseñar a un creyente próspero, porque si el creyente está necesitado, o arrastra una deuda que no está siendo satisfecha en el corto plazo, se le debe enseñar que no está obligado a dar, y además el pastor debería trabajar con los diáconos en ayudar a estas personas en su necesidad e instruirlas para salir de esa situación.

Ahora, al creyente próspero bíblicamente no podríamos instruirle más allá de “según hayas prosperado”, “como ha dispuesto tu corazón”, “generosamente”, “no por obligación”, “con alegría” y sin buscar el aplauso. Pero la pregunta plantea un problema práctico; supongamos un creyente que tuvo esta semana ingresos por 1000 y gastos por 700, es decir que fue prosperado en 300, lo cual significa una semana extraordinaria para él, porque generalmente su utilidad no sobrepasaba 100. ¿Cuánto debe dar?

Hay varias preguntas a considerar ¿cuáles son los retos? ¿cuáles las necesidades extraordinarias de algunos hermanos en mi iglesia o comunidad? ¿o más allá de ella?, ¿hay algún reto para la extensión del evangelio? ¿está la economía de mi pastor o pastores pasando aprietos? ¿cómo está mi economía en relación a la economía de mi pastor o pastores?

Responder a estas preguntas es importante, responder de acuerdo a la magnitud de las necesidades o retos. Por ejemplo si la necesidad es apremiante en varias de las áreas mencionadas, el creyente, alegremente podría verse motivado a dar los 300.

Y si no existiera ninguna necesidad extraordinaria, entonces el creyente debe pensar en las necesidades periódicas o gastos fijos que la administración de la iglesia tiene, y podría dar 100 lo cual podría tomarse como un “diezmo” de su ingreso; pero más allá de esto, hay que ser cuidadoso, porque debemos considerar que la iglesia no debería acumular dinero innecesariamente, no es instruido así en la Biblia, y también lo considero un peligro.

¿Peligro?, si la iglesia acumula dinero, sus líderes buscarán en qué gastarlo o invertirlo, es una tentación muy grande, averigüe lo que pasó este año 2014 a David (Paul) Yonggi Cho, pastor de la iglesia más grande del mundo, declarado culpable de malgastar 12 millones de dólares de su iglesia; o lo que pasó hace 20 años con la fundación “New Era Philanthropy”, nada más que otro esquema Ponzi, donde decenas de iglesias y pastores perdieron millones de dólares. Si usted cree que su iglesia está acumulando dinero sin un propósito, actúe de inmediato, no espere que el lazo del diablo atrape a sus líderes.


¹ Mateo 6:3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha.

 

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