Lutero, los apóstoles y el mosaico

Por Esteban Polo – Octubre 2015

¡Oh Santo Espíritu de Dios!
Escucha de tu grey la voz;
Conserva en ella la unidad
Y guárdala en tu santa paz.

Amén.

Estrofa del himno “Sosténnos firmes, ¡oh Señor!” de Martín Lutero

Casi cinco siglos de Reforma Protestante, ocasión inescapable no solo para recordar a Lutero y su lucha -felicitaciones a los amigos que lo celebran- pero también es ocasión de reflexionar en donde estamos y hacia donde vamos.

El mosaico

Me disculpan, pero no puedo dorar la píldora, el panorama actual de las denominaciones cristianas es un caos, se llamen protestantes, cristianas evangélicas, o simplemente cristianas. Me refiero a todas aquellas denominaciones, diferentes de la Iglesia Católica, las cuales según la corriente principal de la historia descienden de esta última.

Esta es la cifra: más de 35 mil denominaciones cristianas, y crece apresurada al ritmo actual de 6 denominaciones cada semana. ¿Novedad? probablemente no, debes haber escuchado esto más de una vez y reflexionado al respecto.

Pero, ¿qué nos ha divido y lo sigue haciendo?, ¿qué permite que la comunión se rompa de manera irreconciliable? Mayormente es la interpretación de doctrina, pero también la organización, el énfasis misionero y la práctica; pero, ¿no podemos convivir en una misma comunidad de fe aún con estas diferencias?, creo que la razón de la división no está solo en el diferente punto de vista, sino en el corazón mismo; al respecto, mi hermano Felipe acuñó esta frase: “Las malas interpretaciones nacen de malas intenciones y no al contrario”.

Una vez escuché a un predicador decir que estas divisiones eran algo bello, lo llamó “El mosaico de Dios”, pero la verdad es que esto es un pésimo testimonio del evangelio, es un obstáculo difícil de franquear para que alguien crea en la predicación de la iglesia; Cristo pidió al Padre la unidad de los creyentes para que el mundo crea, Pablo rogó y ordenó a los creyentes que mantuvieran la unidad, Lutero en la estrofa que he pegado arriba pide al Espíritu de Dios que conserve la unidad.

Desalentador para avanzar hacia la unidad y mantenerla es observar como cada grupo cree que tiene la razón, porque una conclusión superficial pero razonable es que solo uno de esos 35 mil grupos tiene la verdad; ¿cómo puede el Espíritu Santo estar satisfecho, si Él es el Espíritu de verdad, quien nos debe guiar a toda la verdad? ¿No nos provee también el Espíritu Santo la capacidad de autocrítica y corrección?

No estoy queriendo echarle la culpa a Lutero de este descalabro, lo que él deseaba inicialmente era reformar la iglesia Romana, y no crear una nueva iglesia, y no imaginaba que su protesta acabaría en el abanico de denominaciones actual. Pero la historia nos cuenta que incluso entre los reformadores las interpretaciones eran tan irreconciliables que les llevaron a crear denominaciones diferentes, y a los pocos años surgieron más divisiones no menores, e incluso de éstas nacieron posiciones tan divergentes como los Adventistas, Mormones y Testigos de Jehová.

Desde muy joven he cuestionado el cesacionismo (creencia que afirma que algunos ministerios y dones han cesado), los últimos meses no puedo alejarme de la idea que la ausencia de todos los ministerios nos ha llevado a la desunión, y además que la equivocada lectura de una enseñanza de Lutero ha alimentado aún más el divisionismo. Lo explico a continuación.

Los apóstoles

En los últimos veinte años el mundo cristiano evangélico se ha plagado de apóstoles, para mí los que he escuchado o leído -que son pocos- son falsos, aunque no niego que puedan existir los verdaderos, y de existir no parece que fueran muy conocidos ni mediáticos. En general, cada uno parece entretener su propio rebaño para sí mismo, cada uno busca lo suyo.

Sin embargo, sigo afirmando con convicción -madurada por más de 30 años- que no hay evidencia bíblica que sustente la conclusión o cese del ministerio, don, o como lo llame, de apóstol; y además creo que la falta de verdaderos apóstoles nos ha llevado hasta donde estamos.

Estas son las carencias o falacias de la enseñanza del cesasionismo, específicamente hablando de los apóstoles:

1) Requisitos para apóstol – No hay una enseñanza en la Biblia que enumere una lista de requisitos de un apóstol; se pueden inferir requisitos de algunos pasajes, sin embargo los pasajes que muestran algún requisito que limite su actual existencia claramente se refieren a los doce apóstoles de Jesús, y no a los apóstoles posteriores a los doce.

El pasaje usado para este fin es Hechos 1:21-26; allí se elige al reemplazo de Judas, y se dice que ese específico reemplazante debería ser alguien que haya acompañado a Jesús desde su bautismo hasta su resurrección, luego se nombraron a dos discípulos que cumplían ese requisito para elegir a quien ocupó el lugar de Judas.

Pero ese requisito, sacándolo de su específico contexto, y que sería un limitante para nuestros días, también limitaría a Pablo de ser apóstol, y no solo a él, sino a todos los demás a los que se les llama apóstoles aparte de los doce como Bernabé, Andrónico, Junias, Apolos, Silvano (Silas), Tito, Epafrodito y Timoteo.

2) Pablo apóstol número doce – Varios, sin ninguna base bíblica, afirman que Pablo fue el verdadero reemplazo de Judas, a pesar de que Hechos 1 afirma que fue Matías, y que el mismo Pablo afirma que él no era uno de los doce en 1ra de Corintios 15:4-9, cuando narra el orden en que Jesús resucitado se apareció a diversas personas: “y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios”.

En este pasaje Pablo indica que Jesús se apareció a los doce, obviamente que Matías estuvo allí, pues aunque en ese día de la resurrección aún no había sido nombrado apóstol, cuando le eligieron esa fue la condición, que haya estado presente en la resurrección; y en el momento que Pablo escribe, Matías ya era contado como uno de los doce. De manera que Pablo no se consideraba de los doce. Pablo afirma que Jesús finalmente se le apareció a él, como una gracia extraordinaria, luego de la ascensión de Jesús, pero Pablo no vincula el hecho de ser apóstol a haber tenido esa visión.

También observamos, refiriéndonos a “…después a todos los apóstoles…”, que en el año 55 D.C. cuando Pablo escribió esta carta a los Corinitios, todos los que en este momento eran apóstoles, más de 20 años después de la resurrección de Jesús, habían sido testigos de ese evento, aunque cuando sucedió el evento aún no eran considerados apóstoles.

En conclusión, Pablo no cumplía los requisitos para ser uno de los doce, Pablo no se consideraba uno de los doce, y no hay ningún pasaje en la Biblia que afirme que él lo fuera.

3) No hay más apóstoles luego de Pablo – Lo cierto es que sí hay varios pasajes que nombran a otros personajes bíblicos como apóstoles, empezando por el pasaje anterior de 1ra Corintios 15, Pablo menciona en segundo lugar de la lista a “los doce”, y tres posiciones luego “a todos los apóstoles”, de manera que además de los doce Pablo consideraba que había varios otros apóstoles.

Estos son los pasajes que identifican por su nombre a otros personajes bíblicos diferentes de los doce como apóstoles, para su estudio:

  • Bernabé – Hechos 14:4, 14
  • Pablo – Romanos 1:1
  • Andrónico y Junias – Romanos 16:7
  • Apolos – 1ra Corintios 4:6-9
  • Tito – 2da Corintios 8:23
  • Epafrodito – Filipenses 2:25
  • Silvano (Silas) – 1ra Tesalonicenses 1:1, 2:6
  • Timoteo – 1ra Tesalonicenses 1:1, 2:6
  • Santiago, el hermano del Señor – Gálatas 1:19

4) Los apóstoles pusieron el fundamento, luego ya no son necesarios – Esta enseñanza contradice la enseñanza de Pablo en la carta a los Efesios cuando afirma que los apóstoles sí pusieron el fundamento (capítulo 2), pero que también fueron constituidos para edificar el resto del edificio (capítulo 4), y que esa labor acabaría cuando todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, y en esa misma condicionante de vigencia se encuentran los pastores, evangelistas y maestros, ministerios aceptados por todas las denominaciones evangélicas.

Pablo mismo en 1ra Corintios 1:7 dice a los creyentes en Corinto que la palabra ha sido confirmada en ellos de modo que no les falta ningún don, esperando la manifestación de Jesucristo, quien les confirmará hasta el fin, para que sean irreprensibles en el día del Señor Jesucristo.

Así que los ministerios y dones no fueron instituidos y dados solo para establecer el fundamento de la iglesia, sino para edificarla y confirmarla hasta el día del Señor.

Y ¿qué tiene todo esto que ver con Lutero?, pues que a partir de la Reforma Protestante, cada quien interpreta la Biblia a su manera, con la supuesta negada asistencia del Espíritu Santo, negada pues no es posible que el Espíritu Santo auspicie todas estas diferentes interpretaciones de la Biblia; cosa diferente sería si los apóstoles quienes recibieron la transmisión de la enseñanza apostólica, nos estuvieran asistiendo en la edificación para la unidad de la fe, tal como fue el propósito cuando Jesús instituyó estos ministerios.

Tome solo el tema de la segunda venida de Cristo y encontrará más de diez diferentes interpretaciones; hace algún tiempo escuché a un predicador tomar el verso de Génesis que dice que la mujer es ayuda idónea para el varón, lo “interpretó”, y como resultado afirmó que era al revés, que el varón es ayuda idónea de la mujer; hay  hermenéutica (la “ciencia” de la interpretación bíblica) asiática y hermenéutica americana, progresista, cristocéntrica, centrada en el evangelio, escatológica y objetiva; al gusto de cada uno. Si no pueden interpretar el pasaje a su gusto, ¡crean su propia regla de interpretación! Antes se enseñaba la hermenéutica, luego tenías que ser un exégeta, ahora está de moda la eiségesis, ¿qué vendrá más adelante? En el Nuevo Testamento, aparte del don de interpretación de lenguas que aparece en 1ra Corintios 12 y 14, solamente aparece una vez la palabra “interpretación”, en 2da Pedro 1:20, que afirma “… ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada…”, absurdo que ese pasaje “interpretado” significa al final lo contrario.

Sola Scriptura

¿De dónde tanto caos? La “sola scriptura” de Lutero armonizaba en el himno de los reformadores juntamente con las otras “solas”, pero leída como «sola Biblia», ¡carece de sustento bíblico! Sin la interpretación apostólica esta doctrina, o el equivocado uso de ella, ha servido como combustible para generar el caos actual.

La “sola scriptura” se defiende principalmente citando 2da Timoteo 3:16; allí Pablo instruye a Timoteo que toda la escritura es inspirada por Dios, pero ese pasaje se refiere solo al Antiguo Testamento; otros pasajes en las cartas apostólicas que hablan de sí mismas, no elevan a la escritura del Nuevo Testamento como única o por encima de la enseñanza verbal de los apóstoles. Sin embargo sí hay pasajes que instruyen que la enseñanza apostólica verbal de las doctrinas de Jesús y los apóstoles era palabra de Dios y no de hombres.

¿Por qué inferir “sola scriptura” si la Biblia enseña directamente “no sola scriptura”? Hallo que el pasaje de Timoteo está hablando de la suficiencia del Antiguo Testamento de llevarnos a Jesús y capacitarnos; sin embargo aún aplicándolo al Nuevo Testamento, no aparece el “sola” sino el “toda”. Si no lo entiende piense en esto: Todos los chalacos son peruanos; ¿solo los chalacos son peruanos?

Revise los siguientes pasajes en los que la enseñanza apostólica transmitida verbalmente era considerada la autoridad y la palabra de Dios: Lucas 10:16, 1ra Corintios 4:1, 11:2, 1ra Tesalonicenses 2:13, 2da Tesalonicenses 2:15, 3:6, 2da Timoteo 2:2, Hebreos 13:7, 2da Juan 12 y Judas 3, 17.

Aún si existiera un pasaje en el Nuevo Testamento que se autorizara a sí mismo y/o a todo el Nuevo Testamento como única autoridad, sería un falaz razonamiento circular.

Además de que esta enseñanza no tiene base bíblica, tampoco tiene base histórica, Jesús no instruyó a sus discípulos a escribir sus enseñanzas, ni lo profetizó; tampoco los apóstoles instruyeron o profetizaron que sus escritos reemplazarían a la instrucción verbal; cuando los Padres Apostólicos citaron a los escritores del Nuevo Testamento, les otorgaban la autoridad final en temas de doctrina, pero no para anular la autoridad de la enseñanza verbal, y finalmente cuando los concilios auspiciados por la Iglesia Romana establecieron el Canon del Nuevo Testamento no fue para reemplazar su propia autoridad, sino para complementarla. No se encuentra en los primeros quince siglos de la historia cristiana la idea de “sola scriptura”, fue creada por Lutero.

No pretendo tener las respuestas a todas las cuestiones que brotan de mis observaciones anteriores; pero creo que hay tanta mala interpretación de la escritura justamente por la falta de aquellos que nos mantendrían alejados de las falsas doctrinas y de los engañadores, los apóstoles. De manera personal encuentro que la autocrítica es más apropiada para este momento en vez de celebración.

Gracias a Dios por su hijo Cristo que nos ha justificado con su muerte en la cruz, solo por gracia y solo por fe, y por su Espíritu que nos ayuda cada día, por su palabra inspirada, la Biblia, nuestra guía de fe y práctica, y por los reformadores quienes despertaron y proclamaron estas verdades para que nos alcanzaran.

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3 respuestas a Lutero, los apóstoles y el mosaico

  1. Discernir dijo:

    Fantástico artículo. Es como agua en el desierto poder leer algo razonado y que nos estimula a pensar, con base Bíblica. Coincido con las reflexiones vertidas en este artículo.

  2. Liz Miranda dijo:

    Excelente información, totalmente de acuerdo. Dios bendiga su vida!

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