La doctrina de bautismos

Esteban Polo – Abril 2015

En mis más de 45 años de vida cristiana nunca escuché una enseñanza o sermón acerca de la “doctrina de bautismos”, y desde que siendo muy joven reparé en su existencia he interrogado a varios pastores y estudiosos sobre ella, obteniendo respuestas que nunca me dejaron satisfecho, desde “lees mal, esa no es una doctrina fundamental”, “solo hay un bautismo”, hasta “interesante”, ¿porqué insatisfecho?, porque el texto bíblico parece indicar que es una doctrina importante, veamos:

Hebreos 6:1,2
“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno”.

Al estudiar este asunto no pretendo crear una nueva doctrina, demostrar mi conocimiento bíblico, o hacer quedar mal a alguien. Solo quiero ser honesto con Dios y conmigo mismo.

Importancia

El autor de Hebreos desde el capítulo 5 está reclamando a los creyentes hebreos su incapacidad de haber superado las enseñanzas primarias, su inmadurez en el conocimiento de la doctrina al no haber progresado, los compara a infantes espirituales al haber permanecido en el consumo de la leche y no haber avanzado al alimento sólido, y en los versos expuestos arriba enumera cuales son las doctrinas básicas, rudimentarias o fundamentales, las cuales no deberían ser olvidadas, pero sí superadas.

El reto es el mismo hoy en día, los creyentes debemos progresar en nuestra madurez, que incluye ambos, el carácter de nuestro comportamiento, así como la excelencia de nuestro conocimiento de Cristo. La tragedia nuestra, en contraste con la inmadurez de los hebreos, es que no podamos avanzar a las doctrinas superiores porque no dominamos siquiera las básicas.

La dificultad aparente

La primera dificultad que encuentro es que no hay ningún pasaje expreso en la escritura que instruya sobre la doctrina de bautismos, la segunda es la existencia de un pasaje que afirma aparentemente que solo hay un bautismo, Efesios 4:5.

Para salvar la primera dificultad hemos de considerar que la ausencia de una instrucción exclusiva sobre la doctrina de bautismos no niega la existencia de ella, y que de su referencia en el libro de Hebreos como doctrina fundamental, unida a la observación de instrucción particular sobre diferentes bautismos por separado a lo largo de la escritura confirman su existencia, aunque no confirman su importancia, al contrario, la ausencia de una instrucción integral pone en duda su importancia. No queda más que ponernos a la obra de primero navegar por toda la escritura y enumerar todos los pasajes donde se encuentren las referencias a los diferentes bautismos, para luego estudiar a cada uno en particular.

La segunda dificultad, la de “un bautismo” no veo como resolverla en este punto del estudio y la dejaré pendiente para el final.

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