Premisa tres – El contexto

Este punto es muy conocido, muy usado para desacreditar opiniones contrarias, y no tanto para evaluar las propias; con descuido podría convertirse en una viga en nuestro propio ojo:

No debemos sacar un texto fuera de su contexto; un texto fuera de su contexto es un pretexto.

Ante cada pasaje bíblico debemos responder a varias preguntas, ¿qué?, ¿quién?, ¿para quién?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué?, ¿cómo?, ¿qué quería decir el autor? ¿cómo era la cultura en ese entonces?; para responderlas adecuadamente tenemos que estudiar el pasaje completo, y no solo el verso que contiene los elementos a estudiar. Si por el uso de las dos premisas anteriores puedes ser etiquetado de biblicista o literal; el estudiar el contexto de cada pasaje, te permite superar la mala aplicación del mismo.

tinajayvasija 003

En Hechos capítulo 3, Pedro y Juan son usados por Dios para sanar al cojo; y se hacen varias declaraciones, por ejemplo:

Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. ¿A qué templo subían?

Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. ¿Quién pidió limosna a Pedro y Juan?

Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. ¿A quién se lo dijo?

El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. ¿Quién lo dijo? ¿A quiénes se lo dijo?

Como se puede apreciar en estos versículos y las preguntas, usted tiene que revisar el contexto para poder contestar correctamente. En este caso la motivación y el alcance de cada sentencia son claros y fuera de discusión, y es difícil sacar el texto fuera de su contexto; sin embargo nos sirve como ejercicio para afirmar la premisa. De la misma manera debemos tener cuidado al estudiar cualquier pasaje de la Biblia.

<- Anterior: Premisa dos – La Instrucción <-
– Índice –
-> Siguiente: 1 – La economía de la Primera Iglesia->
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Libro y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Ingrese un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s